ANALISIS

AQUÍ ENTRE NOS/4 de Julio 1776: «God Bless America»

Por Alexis Almonte

 

John Adams, uno de los líderes de la revolución independentista norteamericana, sintetizaba, en comunicación dirigida a su esposa Abigail, un presagio auspicioso en el devenir del llamado Nuevo Mundo: “el segundo día de julio de 1776 será la época más memorable en la historia de América”.

En esa fecha culminaría con resonante victoriosa la lucha por la separación como súbditos de Gran Bretaña de la amplia legión de colonizadores que había llegado a América para sembrar en su cimiente la semilla de la superación y la grandeza; pero su formal independencia se cristalizaría dos días después, el 4 de julio, hace hoy 243 años.

El acta de independencia que crea los Estados Unidos de América había sido aprobada por el Segundo Congreso Continental, en Filadelfia, ciudad cabecera del estado de Pensilvania, cuando trece colonias inglesas proclamaban su separación formal del Reino Unido de Gran Bretaña, constituyéndose a su vez en igual número de estados soberanos e independientes del dominio inglés o Estados Unidos de América.

En virtud de la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson, los colonos representantes de los Estados nacientes adoptarían un modelo político de naturaleza republicano y federalista.

Cabe destacar que aquel proceso libertario estaba inspirado en el rechazo de los colonos a las fuertes cargas tributaria adoptadas por Inglaterra para amortiguar los duros efectos económicos de su guerra de siete años, que había ganado a Francia, por el usufructo de las colonias en Norteamérica.

Entre 1776 y 1787, cuando promulgarían  la Constitución vigente hasta hoy, Estados Unidos de América había sido creado sobre la plataforma de una Confederación en la que disfrutaban de soberanía absoluta sus trece Estados.

Resaltan con letras de oro entre una serie de bizarros combatientes por la emancipación americana los padres fundadores John Adams, Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison y el gran George Washington.

En estos 243 años que van desde tan extraordinaria epopeya, es mucho lo que ha trabajado el hombre americano para forjar la patria grande y robusta que es hoy Estados Unidos de América, reivindicando el continente americano, para emerger como salvaguarda y garante de su libertad y de la democracia de América y la cultura occidental.

Celebro con júbilo este 4 de julio, porque Estados Unidos es para todos los latinoamericanos nuestro hermano mayor y, fundamentalmente una segunda patria a la que nos atan nuestros hijos, padres, hermanos y otros relacionados generosamente acogidos por este gran país de Washington, Lincoln y otros grandes hombres.

La ocasión es propicia para exaltar la fraternal política con que esta gran nación abre sus puertas para la superación y la cristalización del sueño dorado de tantos compatriotas dominicanos y latinoamericanos, que han  accedido a la educación, la salud, la producción y otros tantos sueños y quimeras inalcanzables en sus propios países.

En este 4 de julio, vaya mi admiración y respeto a esta gran Nación, sobre la que pido con pasión, y lo repito a viva voz: Dios bendiga a América.

Alexis.almonte@gmail.com

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *