ANALISIS

JCE: Por qué tropezar con la misma piedra?


Por: Paulino Antonio Reynoso (Toño)*

Con gran acierto, decía el escritor inglés Aldous Leonard Huxley, que “revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse”.
Las desgracias que han causado a todo lo largo de la historia de la República Dominicana los incumbentes de la Junta Central Electoral son altamente conocidas, y sobre todo muy raw”.
¿Cuál es la razón por la que no salimos de este laberinto? ¿Por qué otros países en peores condiciones que nosotros han superado los traumas pre y postelectorales? ¿Por qué razón cada vez la población cree menos en la Junta Central Electoral? ¿Por qué si no creemos en este organismo ponemos en sus manos la suerte de más de 11 millones de dominicanos y dominicanas? ¿Acaso somos masoquistas?
La clase política dominicana y, en particular, los partidos políticos de oposición, no tienen argumentos convincentes para explicarle a la población por qué debemos estar sometidos a torturas permanentes en cada proceso electoral. Los dirigentes del otrora PRD (hoy es un enclave más de una mafia) que manejaron a sus anchas la crisis postelectoral del 2012, tendrán que explicarnos por qué no aprovecharon esa oportunidad y negociaron al menos la creación de un Tribunal Electoral y una Junta Central Electoral creíbles? Nada de eso. Dejaron al capo Roberto Rosario (hoy se presenta en los medios como un santico que todo lo hizo por voluntad divina) ahí tranquilo y pocos minutos después de cerrar la votación en el 2016 Danilo Medina tenia 62%. O sea, el fraude estaba montado.
Esta oposición política es como dice la Biblia: Es de “dura cerviz”. No aprende.
La dejadez, la ingenuidad política y la incapacidad que la oposición política ha permitido crear la percepción de que un partido convertido en mafia, como es el caso del PLD, se vea en el futuro cercano como invencible. Todopoderoso. Pero eso no es verdad.
Las extravagancias, los abusos de poder, la construcción de triquiñuelas y trampas malignas por parte de los plenos de la Junta Central Electoral que hemos tenido es como para que los políticos dominicanos, con voluntad de poder y con una mínima conciencia de su misión y sentido común, creamos las condiciones para que este organismo sea creíble.
Oiga esta anécdota y ríase después.
Cuando el Senado peledeista escogió a los miembros de esta JCE, un político ingenuo me dijo que esta Junta iba a ser diferente porque su presidente es un hombre serio y además es del Opus Dei. El Opus Dei es un movimiento católico ultraconservador que responde a los intereses de los intransigentes e intolerantes de la sociedad. Todavía hay bobos en nuestra clase política vernácula.
De todos modos, a esa misma clase política le decimos que nuestros pies están sangrando a causa de las tantas heridas que su ineptitud y confabulación han causado.

*El autor es escritor y ex- candidato presidencial dominicano.

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