ANALISIS

La leyenda negra de los Kennedy

Por Alexis Almonte

Era una linda muchacha de solo 22 años con el mundo a sus pies. Rubia, ojos color miel y una perenne sonrisa llena de esplendor, la estudiante aventajada del Boston College, nieta del carismático  candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Robert o Bob Kennedy, fue encontrada muerta en la hacienda familiar de Hyannis Port, en Massachusetts.

Saoirse Kennedy Hill es el nuevo eslabón en la cadena de infortunios que pesa sobre una de las  familias más icónicas de Estados Unidos. Apenas once años tenía su madre Courtney Kennedy Hill cuando un magnicidio alevoso y artero tronchó al abuelo Bob el seguro acceso a la presidencia estadounidense, aquel fatídico 6 de junio de 1968.

“La Rosa Irlandesa”, como llamaban a Saoirse, descrita por su tío Robert F Kennedy Jr como “hermosa, fuerte y sabia, pero profunda”, habría fallecido por una sobredosis de drogas, pero tenía antecedentes de depresión e intento de suicidio.

La prensa norteamericana habla de un infierno interior mortificando su personalidad fuerte y resuelta, por el trauma de una violación sexual en su adolescencia.

Había escrito años atrás en su columna del periódico estudiantil de Deerfield Academy, donde cursaba estudios, sobre su conmovedora lucha contra la depresión y la sobrevivencia a un intento de suicidio“Hice lo peor que puede hacer una víctima y fingí que no había sucedido”, contaba. “Todo se volvió demasiado angustiante e intenté quitarme la vida”.

El trágico fin de esta linda muchacha pone sobre el tapete la fatalidad de la desgraciada estela  que ha ensombrecido de manera obsesiva e implacable a los Kennedy a través del tiempo.

La maldición de esta conocida familia es literalmente interminable.

Los magnicidios que pusieron fines particularmente trágicos a las espléndidas carreras y las vidas mismas de los hermanos John F Kennedy, el más joven y carismático presidente de Estados Unidos, y Robert F Kennedy, cuando navegaba en rumbo seguro y auspicioso hacia la presidencia, son los episodios más simbólicos de una trayectoria marcada por las desventuras y el dolor.

La leyenda negra de los Kennedy tiene otro capítulo especial en la pesarosa experiencia de otro duro de la dinastía:  Edward, o Ted, senador casi eterno de Massachusetts. Primero sobrevivió milagrosamente al accidente aéreo en que perecieron su asistente y su piloto, en 1963, pero seis años después, el 18 de julio de 1969,  sufriría otra tragedia que casi le costó su carrera política cuando vehículo que conducía acompañado de su asistente Mary Jo Kopechne, que pereció ahogada, caía a la profundidad de lago Chappaquiddick.

Si no acabó con su vida y su carrera, el suceso opacaría para siempre la estrella de una joven promesa y potencial presidenciable del Partido Demócrata. Las informaciones emanadas del hecho pulverizaron su figura, al salpicarse los hechos con desenfrenos sexuales, alcohol y drogas y, peor aún, por la propia admisión de Kennedy de que abandonó a su suerte y nada hizo para salvar la muchacha.

Falta espacio para citar todas las desventuras de los Kennedy y debo citar solo algunas, como la muerte de Joseph Patrick al explotar el avión que piloteaba en la Segunda Guerra Mundial. Su hermana Kathleen fallecería en otro desastre aéreo, en 1948 y en julio de 1999 moriría John F Kennedy hijo junto a su esposa y su cuñada al caer en el Océano Atlántico el pequeño avión que piloteaba.

Pero la tragedia no para. En agosto de 1969, Josep Patrick, tío de la joven Saoirse, hermano mayor de su madre, fallecía destrozado al chocar el todoterreno que conducía; en noviembre del mismo año perecía en Palm Beach, Florida, por una sobredosis de cocaína otro hijo del abuelo Bob, David Anthony.

Michael LwMoyne, sexto hijo de Robert, fallecía el 31 de diciembre de 1997 al perder el equilibrio y estrellarse violentamente contra un árbol mientras esquiaba en Aspen, Colorado y el 16 de mayo de 2012 Mary Richardson era encontrada muerta en su vivienda en aparente suicidio, tras años batallando contra la depresión y la adicción a las drogas y el alcohol.

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