ANALISIS

El oportunismo político gremial

Por Clemente Terrero

Oportunismo es sinónimo de abandonar los principios, es una traición a la causa, a los proyectos sanos, a la organización, a los compañeros, a sus ideas y a sus valores.

El oportunismo es un lastre social que se practica desde hace mucho tiempo en las diferentes organizaciones políticas, ocasionando daños a las instituciones, a los pueblos y a todos los proyectos de cambios y procesos revolucionarios del mundo.

El oportunismo es una acción que se basa en el pragmatismo político social, encuentra su justificación en conseguir las cosas aprovechando las facilidades y la coyuntura, es llamado el arte de lo posible, parecido a lo que hoy se conoce como el ganar ganar, sin importarle las consecuencias.

La capa social donde el oportunista adquiere mayor fuerza es en la pequeña burguesía o clase media, sector que oscila entre la clase obrera y la burguesía. La pequeña burguesía es concebida como el grupo más vacilante y oportunista de toda la esfera social. Oportunismo es sinónimo de trepador.

La politóloga Rosa Luxemburgo plantea en una de sus teorías, que el oportunismo es un juego en el que se puede perder de dos maneras, se pueden perder los principios básicos y también los supuestos éxitos alcanzados. El oportunismo es promovido por el poder para debilitar los proyectos políticos y arrebatar las conquistas sociales.

La suposición de que se pueden tener mayores éxitos a través del oportunismo, haciendo concesiones de principios, es una idea sumamente equivocada porque es poner en juego las conquistas verdaderas, por una simple ilusión.

El oportunismo es un comportamiento nocivo para cualquier proyecto social, porque supone tranzarse por logros transitorios, limitados y efímeros que no justifican lo obtenido por lo concedido. El costo beneficio es muy alto.

Oportunismo es sinónimo de abandonar los principios, es una traición a la causa, a los proyectos sanos, a la organización, a los compañeros, a sus ideas y a sus valores.

Es una práctica bien generalizada en la sociedad actual, en los partidos políticos y en los gremios como el Colegio Médico Dominicano. Muchos dirigentes se mantienen activos en esas organizaciones por los beneficios que le genera el oportunismo.

La mayoría de las alianzas electorales en el Colegio Médico son de cortes oportunistas, en tanto no se basan en programas de trabajo y propuestas para defender a los médicos, sino en acuerdos de repartición de cargos y puestos administrativos remunerados.

El fenecido presidente Joaquín Balaguer se aprovechó del oportunismo de sus adversarios para comprar su conciencia, con lo cual logró mantener dividida a la oposición. Se mantuvo en el poder por 22 años. Nada más que decir, señor juez.

El oportunismo es una actitud que afecta la integridad de las personas, apunta a su degradación moral y ética. Es el germen del individualismo, y tiene su origen en la falta de conciencia, en la miseria espiritual, el egoísmo y la ambición.

Se torna como una tentación diabólica a la conciencia humana y a su integridad, en una incitación a hacer lo malo, a lo que no se debe hacer. Es abandonar los principios, las ideas y la causa de justicia que motivan la lucha, en una traición a la vida, a la dignidad, al honor por objetivos transitorios, insustanciales y superfluos.

Los oportunistas se consideran inteligentes porque exhiben “éxitos” momentáneos que otros no han podido alcanzar, los disfrutan y los celebran como algo grande, pero no tienen idea del daño que se hacen así mismo y a la sociedad. Es un juego sucio y desleal, un reproductor de los males sociales.

Es el juego de la ruleta rusa, un juego peligroso en el que luego de varios intentos lo más seguro es perder. La corriente oportunista, que se vende por logros parciales e individuales, ha sido la principal causa del debilitamiento del poder del pueblo.

Los principios, las ideas y otras tantas cosas de valor se pierden por medio de la práctica oportunista. Es un mal que va contra la unidad de los proyectos de cambios sociales que enarbolan la justicia, porque los debilita y destruye.

El éxito verdadero es mantener los principios, en todos los momentos y en todas las circunstancias. Es preservar la cohesión y la integridad de la lucha, por el fin y la gran causa.

En fin, el oportunismo es el medio de vida de las personas sin principios.

Inteligencia contra violencia.

*El autor es médico pediatra y activo gremialista del CMD

 

 

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