ANALISIS

El Poder Judicial dominicano (3 de 3)

Cuando miramos detenidamente el Poder Judicial dominicano le damos la razón al poeta Pedro Mir cuando dijo: “Este es un país  que no merece el nombre de país, sino de tumba, féretro o sepultura”.

Por Paulino Antonio Reynoso (Toño)*

El Poder Judicial dominicano ha colapsado de manera estrepitosa, entre otras razones, por el pacto de sangre de la partidocracia dominicana. Ese pacto se llama “borrón y cuenta nueva”.

Cuando miramos detenidamente el Poder Judicial dominicano le damos la razón al poeta Pedro Mir cuando dijo: “Este es un país  que no merece el nombre de país, sino de tumba, féretro o sepultura”.

Pero nadie puede extrañarse de nada después de las graves denuncias que han salido, a propósito del affaire con la suspendida jueza Awilda Reyes Beltré, el exconsejero del Poder Judicial Francisco Arias Valera y la mafia que existía e impera aún en ese Poder del Estado.

Esos son simples ejemplos de los tantos que podemos poner de los desmanes en los que este  minusválido Poder Judicial ha incurrido.

Es increíble que un analfabeto (no sabía ni leer ni escribir) como Sócrates, hace unos 2,470 años, les esté diciendo a los letrados jueces de este siglo XXI cuál debe ser su comportamiento y cómo deben actuar. Decía Sócrates: “Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortéstemente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente”.

A la dramática situación que vive el Poder Judicial en República Dominicana se le agrega el hecho de que el Ministerio Público es tan malo y tan corrompido como el mismo Poder Judicial. Procede recordar que el Ministerio Público en República Dominicana es una dependencia directa del corrupto y corruptor Poder Ejecutivo. De ahí que podemos inferir que no se puede impartir justicia en estas condiciones.

Los acusados (según el tinte político unas veces descargados y otras condenados) se convierten en receptáculos de la ineptitud, de  la parcialidad y de la irresponsabilidad de los dos agentes principales: Los jueces y los fiscales.

Los que hemos tenido que soportarle todos los abusos habidos y por haber a estos canallas, miserables e irresponsables del Poder Judicial y del Ministerio Público, sabemos cuán abusadores son y el grado de irrespeto que exhiben en sus gestiones. ¿Hemos pensado en las cientos o milles de familias que ellos han dividido y destruido por haber hecho uso abusivo de las prerrogativas que se les han concedido? Sólo Dios sabe el daño que han hecho este podrido sistema de justicia y este Ministerio Público permeados y capitaneados por las mafias del Poder Ejecutivo!

Si alguien tiene dudas, que responda, ¿por qué la super-activa fiscal Berenice Reynoso no quiso procesar a su canchanchán Leonel Fernández ni el angelito celestial Domínguez Brito quiso  recurrir la sentencia de su temido acusador Félix Bautista? En cambio, a otros, por su posición política o porque se robaron unas gallinitas, los procesan y los encarcelan.

Es absolutamente imposible agotar lo que deseo escribir en estas tres entregas periodísticas, pero al menos queda lo que era mi pretención: Dejar ver la chispa de la hoguera.

Definitivamente, hasta que el aparato estatal no sea profundamente transformado,  NO SE PUEDE CREER EN LA JUSTICIA DOMINICANA!!!

*El autor es escritor y ex-candidato presidencial dominicano

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