ANALISIS

¡Quiero gritar y no puedo!

Por Alfonso Núñez Galiano*

Se pretende hacer en Barcelona la mezquita más grande de Europa, quizás con los impuestos de los que estamos en el punto de mira de los yihadistas.

Mi garganta se ha roto por el dolor y la indignación. Se ha truncado de nuevo la vida de 16 personas inocentes. ¿Cómo explicar a las víctimas que se prefirió no poner bolardos frente a la libertad de los viandantes?

Mi indignación no es contra los yihadistas; ya sé lo que son desde hace tiempo, son así y en sus creencias tienen que eliminar al infiel. Mi indignación va contra los políticos que han perdido su dignidad, contra esos políticos que permiten mezquitas o incluso las subvencionan con los impuestos de las víctimas, contra los políticos que quieren eliminar la violencia de género y apoyan al tiempo a una religión que ni siquiera ve mal que se le pegue a la mujer. Parafraseando a Churchill, para conservar su puesto han perdido su dignidad y no se dan cuenta de que perderán su dignidad y su escaño.

Sin embargo, se pretende hacer en Barcelona la mezquita más grande de Europa, quizás con los impuestos de los que estamos en el punto de mira de los yihadistas. ¿Cómo explicar que Andalucía haya financiado proyectos en Marruecos para la construcción de mezquitas, mientras mantiene el paro más alto de España y es la región con “renta per cápita” más baja de España? ¿Cómo explicar que Madrid sea el centro del orgullo gay mientras acoge una religión que castiga la homosexualidad con la muerte? ¿Cómo entender todo el esfuerzo que se hace para eliminar la violencia de género, a lo que me adhiero de corazón, mientras se financian mezquitas de una religión que permite pegar a sus mujeres? ¿Cómo explicar que la policía catalana no se haya enterado de una célula yihadista con al menos 12 miembros, algunos salidos hace poco de la cárcel? ¿Cómo explicar que se han almacenado 120 bombonas de butano sin saberlo? ¿Cómo explicar que hayan abatido a tiros a los terroristas perdiendo la posibilidad de obtener información? Creía que la policía tenía una mente fría y sabía resolver este tipo de situaciones; ahora veo que no, parecen poco preparados, a pesar del arma que empuñan. ¿Cómo explicar que el gobierno no encuentre mecanismos legales para impedir tamaños desafueros?

La política se ha profesionalizado desde hace tiempo y se ha introducido en todos los campos, incluso los de carácter muy técnicos. El objetivo es acaparar el máximo de poder y dinero posibles, y esto lo dan los votos, entreteniendo mientras tanto al pueblo con palabras grandilocuentes y vacías como el pacto antiterrorista. ¿Acaso alguien está a favor de los terroristas? Entonces, ¿de qué se trata? Dejémonos de excusas, que el gobierno haga lo que debe hacer y no se ampare en paños calientes. Hemos llevado a la democracia hasta un alto nivel de incompetencia, diciendo que el pueblo lo quiere o que el pueblo no se equivoca, todo está justificado. El pueblo se equivoca y mucho, pues no tiene los niveles de formación y de información de los políticos, pero esto no puede servir de excusa para malgobernar. Si un profesional comete un error grave, puede ser juzgado y castigado, un político no. Créanme, no me veo representado por estos políticos, que no son juzgados, que son los últimos responsables, pero no responden ante nadie. El político no es un defensor del bien común como creíamos; sólo mira su propio bien.

Actualmente hay alrededor de un millón doscientos mil musulmanes en España y esto significa muchos votos para poder seguir manipulando. Para conseguirlos se permite incluso la enseñanza del Islam y se quitan los crucifijos de las escuelas, ignorando que nuestra cultura es cristiana.

Si le preguntamos a un español medio cuál es el mejor gobernante que ha tenido España, posiblemente muchos respondan que Isabel La Católica. Ella ya tuvo que lidiar hace quinientos años con este problema. Primero, trató de convencer a los musulmanes con Hernando de Talavera. Pero todo fue inútil. Isabel preguntó a teólogos y sabios, pues como cristiana sabía que tenía que ser tolerante e incluso amar a su enemigo. Pero fue en vano. La respuesta de los expertos fue la expulsión de los musulmanes. Para entenderlo, basta con leer en El Corán la Sura 9: 29: ¡Combatid a quienes no creen en Dios ni en el último Día ni prohíben lo que Dios y su Enviado prohíben, a quienes no practican la religión de la verdad entre aquellos a quienes fue dado el libro! Combatidlos hasta que paguen la capacitación personalmente y ellos estén humillados. Es decir, siempre lucharán contra cualquiera que no acepte sus ideas; esto es incompatible con la democracia.

Hace años que los politólogos vienen demostrando la incapacidad de ser demócrata e islamita al tiempo. Nuestros políticos aún no quieren darse cuenta de que la shari’a es una ley divina y que está por encima de la democracia. Por tanto, no existe fuerza moral que motive a los musulmanes para que cumplan nuestras normas. Nuestros políticos no quieren aceptar que nuestra civilización no quiere ser gobernada por una ley divina; que no aceptamos que se le pegue a las mujeres o se condene a los homosexuales. Si cada persona es un voto, dentro de algunos años serán mayoría: la semilla se está plantando ahora. En algún momento habrá que decidir si ellos o nosotros, pero nuestros políticos están interesados en el corto plazo que les da sus propios beneficios.

Hay quien argumenta que realmente son muy pocos los fundamentalistas; pero los terroristas son siempre pocos pero llenan de miedo a la sociedad. Ya lo sufrimos con ETA, que también eran pocos; también los jemeres rojos, los nazis que hundieron al mundo en un baño de sangre y de dolor. Yo tengo miedo. Pero no me da miedo un budista, ni un hinduista, ni un cristiano, sea católico, protestante, ortodoxo. Curiosamente, los judíos no respondieron matando alemanes. Pero el islamismo es especial. No existe terrorismo de otras religiones, sólo del Islam. Sólo me da miedo el Islam. Parece que los políticos han decidido favorecer la expansión del Islam en España.

Hay que tenerlo muy claro: Occidente no se opone al Islam; es el Islam el que se opone a nosotros. Su ley divina no admite a nadie que no piense como ellos. ¿Cómo es posible defender al Islam y a la democracia?

¡Hasta cuando vais a seguir abusando de nuestra paciencia!

*El autor es un español indignado

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