ANALISIS

Lucha intelectual por un orden democrático

Por Fausto Herrera Catalino

“La política no es sino el conjunto de razones que tienen los seres humanos para obedecer o para rebelarse.” Fernando Savater, filósofo español.

La sociedad dominicana, con su contundente protesta en la Marcha Verde, inició el cambio del escenario de la lucha política en República Dominicana.

Igualmente, conmovió a la opinión pública, con el alternativo relato que demanda un nuevo orden democrático, a partir de la erradicación de la corrupción y el fin de la impunidad.

La manipulación mediática y oficialista sufrió un revés estrepitoso, en su intento desesperado por desvirtuar el mensaje emancipador contenido en el segundo y tercer Manifiesto.

Sus calificativos calumniosos y débiles argumentos contra sus firmantes refuerzan la idea, por deducción lógica, de que son portadores de “El futuro florece en nuestras manos”, lema del referido documento. Y la pertinencia del Acuerdo Político Ciudadano para el desmantelamiento de la plataforma de la corrupción y su secuela: la impunidad.

Es ahora que aplica la propuesta que diagnostica el Manifiesto 3: “a) la sociedad dominicana atraviesa una crisis orgánica que se manifiesta de forma múltiple: fiscal, institucional, de representación, ética”; b) existe un “vacío constitucional,”; c) no hay verdadera democracia; y d) prevalece un caos estimulado “por la enfermedad de poder de Danilo Medina” y un sistema político en donde “la dinámica del PLD genera una concentración cada vez mayor de poder e influencia en manos del presidente Medina”.

La de los intelectuales, es la lucha política por otros medios, a través de sus ideas creativas y pensamientos e investigaciones, que plasman en propuestas para la acción transformadora de la sociedad.

A ese respecto, hay, además, tres clases de inteligencia: la primera comprende las cosas por sí mismas; la segunda es capaz de evaluar lo que otro comprende y la tercera no comprende las cosas por sí mismas ni por medio de los demás. La tercera es inútil, son vocingleros a sueldos. Es muy lamentable que catedráticos universitarios se presten a tal injuria, sin fundamentos.

Quién permanece mucho tiempo en el poder, además, tiende a considerar su condición como un derecho adquirido y, en consecuencia, no se esfuerza como debería por demostrar que sabe servir al bien público.

La Dirección Nacional de Investigaciones ha sido efectiva al interceptar el Manifiesto 3, antes de su publicación, pero los voceros han sido erráticos.

¿Hasta qué punto los medios de comunicación son la verdadera empresa política?, es inevitable que los intereses se asocien en la misma.

Afortunadamente, vivimos en una sociedad que pagó el más alto costo por la libertad de opinión y que logró que “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa”, así dice el Artículo 49 de la actual Constitución dominicana.

Los choques de criterios, derivados de los planteamientos por el necesario cambio de rumbo del país, tienen múltiples razones. Entre otras, que a los políticos en el gobierno los mueve la ambición; a otros, el ánimo de lucro, el miedo, la envidia o las diferentes combinaciones de estas pasiones. Algunos fuera del poder adolecen de la misma enfermedad.

También, quién permanece mucho tiempo en el poder, además, tiende a considerar su condición como un derecho adquirido y, en consecuencia, no se esfuerza como debería por demostrar que sabe servir al bien público, sino que –y lo que es más peligroso- casi siempre construye un poder de carácter personal, incompatible con el buen orden democrático, cuyo fundamento no es otro que la alternancia de diferentes hombres y mujeres en el poder y la brevedad de sus mandatos. ¿Es que se consideran eternos para ejercer el poder?

En realidad, las conclusiones del Manifiesto en debate son correctas. Ofrece una visión alternativa hacia la transformación integral del sistema de dominación y control que pretenden mantener el presidente Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana.

En definitiva, es la voluntad soberana del pueblo dominicano, expresada en dicho texto.

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *