ANALISIS

UNA REFLEXION / El egoísta es un ser solitario

Por Miguel Collado

El egoísta es exigente y vive más de lo que recibe que de lo que da; encuentra su felicidad en sí mismo y su tristeza en la felicidad de los demás.

A más de un dominicano le hemos oído decir: «Los egoístas mueren solos». Desconocemos el origen o el autor de esta certera frase, pero la misma encierra una gran verdad, pues los egoístas ―pensadores en sí mismos en todo momento― por lo regular son seres solitarios o por iniciativa propia o por rechazo obligatorio.

La soledad acompaña al egoísta hasta el último segundo de su vida, aun cuando está rodeado de personas, de animales y cosas. Su vacío interior no le permite ver después de él, que fuera de él existen otros, que hay otro mundo que no es el de él.

El egoísta es un ser infeliz que piensa y entiende que todo debe girar en torno a él. Su desenfrenado amor por sí mismo lo enceguece y no le permite comprender la importancia del amor hacia los demás y que prodigando amor al prójimo uno puede encontrar el camino hacia la realización personal.

Ignora el egoísta que no es posible alcanzar la felicidad sembrando en nuestro corazón la semilla del egoísmo, pues de este modo sólo es posible cosechar angustia y una amarga sensación de vacío que no es más que la expresión de una gran soledad espiritual y de una insatisfacción que no se sacia nunca.

Si es verdad que «el amor es el deseo de compartir la soledad» ―lo dijo un pensador francés cuyo nombre el tiempo borró de nuestra memoria―, entonces el egoísta es un ser que se niega a compartir con los demás y a realizar esfuerzo alguno en procura de que el otro sea feliz como él. En vez de celebrar, sufre lo que a otro hace feliz. Es este el punto de encuentro entre el egoísta y el envidioso.

El egoísta es exigente y vive más de lo que recibe que de lo que da; encuentra su felicidad en sí mismo y su tristeza en la felicidad de los demás. Pero ocurre que no es duradera, ni mucho menos permanente, toda felicidad fundamentada en ese desgarrador sentimiento llamado egoísmo.

«Amar significa: conquistarse en el otro», opina el poeta alemán Friedrich Hebbel; sentir egoísmo significa conquistarse en sí mismo, opinamos nosotros. Pero a pesar de que el egoísta no lo admita, su conquista es su derrota y él es su propio e implacable enemigo.

En conclusión, poco aporta el egoísta al bienestar del mundo, pues las 24 horas del día sólo piensa en sí mismo, es decir, cuando duerme y cuando no duerme.

 

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