ANALISIS

ENTRE USTED Y YO/ El amor sí existe

Por Alexis Almonte

Recuerdo con emoción la primera vez que vi personalmente a Rafael Chaljub Mejía, o Freddy, para entonces su nombre de “guerra” o seudónimo en la clandestinidad.

Fue la primera vez que visité la ciudad de Santiago, hará pronto 47 años.

Tenía, sin conocerlo, gran admiración hacia este legendario luchador revolucionario: ya sabía de su trayectoria en la que, lo menos que figuraba, era su condición de guerrillero sobreviviente del Frente Hermanas Mirabal, durante el levantamiento encabezado por Manolo Tavárez Justo en defensa de la Constitucionalidad mancillada en septiembre de 1963.

Y , otra cosa, mi novia de entonces, militante izquierdista como yo y prima de su esposa Dulce, me había hablado en términos encomiables de la simpática pareja.

Me había contado de los singulares espectáculos de sus encuentros furtivos y llenos de emotividad, amor y encanto, cuando las circunstancias se lo permitían, en medio de una peligrosa y cerrada clandestinidad.

Con la lejanía del tiempo, no recuerdo si fue sábado o domingo, aquel día memorable en que acompañaba a Tirso Mateo (o Felipe), compañero del Comité provincial Frank Sosa Duarte, en San Francisco de Macorís, que habían trasladado hacia Puerto Plata, a su encuentro con  Chaljub, encargado de Santiago, Valverde y Puerto Plata por el Comité Regional Norte del Partido (Movimiento Popular Dominicano).

El punto de encuentro fue la residencia del fenecido periodista Rubén Abréu Méndez, que ocupaba en Santiago la jefatura de redacción del desaparecido periódico El Siglo, que aún no había sido traslada a la capital. Freddy (Chaljub) y Felipe (Mateo) viajarían hacia Puerto Plata para este último asumir sus funciones revolucionarias bajo la dirección del primero.

Es materialmente imposible hablar de Chaljub desconectado de su amada compañera Dulce: esta pareja encantadora es como casi decir la misma cosa.

Recuerdo cuando, siendo uno de los dirigentes más importantes del partido, y en medio de una asfixiante clandestinidad marcada por la persecución y el acoso, Chaljub fue trasladado a la capital.

Vivían, creo que en la Arzobispo Meriño, próximo a Las Mercedes. Insisto en que estoy hablando de muchos años y que la memoria se desdobla con el tiempo. Ya uno no recuerda con precisión algunos detalles de las cosas.

El quid de la cuestión es la  amorosa relación entre gente que se amaba profundamente.  Íntimamente atraído por su bella esposa y su linda familia, Chaljub desafiaba, a veces con temeridad y hasta imprudencia, el peligro de una tenaz vigilancia persecutoria, que seguramente lo habría conducido a la muerte.

No sé con exactitud qué admiro más, si a mi querido amigo o a la sublime pareja que integra junto a la dulce Dulce. Lo mismo da, porque decir Rafael que Dulce es referirse a lo mismo.

Este sábado 2 de febrero, la unión eterna de esa excelsa pareja amiga, que son Rafael Chaljub Mejía y Dulce María Then de Chaljub conmemorá sus 53 años de unión.

Tan bella unión no podía ser más fructífera: tres hijos triunfadores y ejemplares, diez bellos nietos y dentro de poco de su primer biznieto.

Este trabajo es mi humilde regalo de aniversario de bodas de Rafael y Dulce.

Todas las flores de la floresta para estos amigos tan queridos y entrañables.

*El autor es periodista

 

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