ANALISIS

República Dominicana en un contexto turístico afectado por COVID-19

Por Mary Cruz Rodríguez 

El turismo se ha desarrollado durante tres siglos, anclado en el desarrollo del gran “tour” de Europa en el siglo XVIII. Sector económico en plena expansión gracias al avance de los medios de transporte, a la creación de la OMT: Organización Mundial del Turismo en 1975, a las vacaciones pagadas, al florecimiento del turismo de negocios. El turismo se ha convertido en uno de los principales actores del comercio internacional. Según datos de 2017 de la Organización Mundial del Turismo (OMT), esta industria representó el 10,4% del PIB mundial (uno de cada diez puestos de trabajo). Con 1.400 millones de turistas en todo el mundo en 2018 (OMT, 2018). La contribución económica del turismo parece especialmente prominente para las economías insulares emergentes y / o en desarrollo. El turismo es, literalmente, el motor financiero del Caribe. En República Dominicana, el turismo representa casi dos tercios del PIB, por lo que estas economías, en todos los casos, se han ido volviendo paulatinamente dependientes de los ingresos vinculados a la actividad turística y esta dependencia genera una gran vulnerabilidad que ha resultado casi fatal durante la crisis de COVID-19.

Evolución del turismo dominicano

La liberalización del transporte aéreo, la multiplicación de los vuelos chárter y la imagen idílica del turismo caribeño han permitido que varios destinos se abran al turismo de masas desde finales de la década de 1980, este es el caso de los principales destinos como: Cancún, Puerto Rico, Cuba, República Dominicana. Con más de 4 millones de turistas en 2005, la República Dominicana se convierte en el primer destino turístico del Caribe. Según la CEPAL (Comisión Económica de América Latina y el Caribe), en 2014, República Dominicana fue la novena economía más grande de América Latina, así como de Centroamérica y el Caribe. En 2017 recibió 6.2 millones de visitantes, provenientes principalmente de Estados Unidos, Canadá, y Europa. Esta fortaleza es al mismo tiempo una debilidad que la crisis del COVID19 ha revelado claramente en 2020. Según el Banco Central dominicano, la llegada de turistas cayó en un 43.4% entre enero y abril, en comparación con el mismo período el año pasado. Esto debido a cierres fronterizos. Una situación que ha impactado terriblemente la fuente de ingresos/empleo relacionados al turismo.

El turismo, a pesar de ser uno de los sectores económicos más importantes del mundo (décimo), sigue siendo frágil. La crisis del COVID19, y el paso del huracán “Isaías”, ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar un turismo sostenible y ecológico, en paralelo con una economía general, menos dependiente del turismo y basada en un desarrollo sostenible.

Por lo tanto, es indispensable encontrar nuevos caminos, nuevas vías en torno a una economía más equilibrada en República Dominicana. Una nueva economía basada en el desarrollo sostenible con diferentes  sectores de actividad, entre ellos el turismo, pero un turismo más ecológico que no debilite ni el medio ambiente ni la población. Pues de qué sirve poner en marcha muchas instalaciones que respeten el medio ambiente local si los turistas que vienen tienen una huella de carbono muy alta. ¿Cómo puede la República Dominicana reconciliar desarrollo y sostenibilidad?, ¿Son suficientes las iniciativas locales?, ¿Debería la Republica Dominicana crear alianzas con otros países de la región u otros países insulares para pensar en soluciones de ecoturismo que sean compatibles con el desarrollo sostenible?

Costa Rica nos puede servir de modelo de desarrollo económico sostenible, con actividades equilibradas en varios sectores, incluido el turismo y específicamente el ecoturismo. Este país se ha marcado objetivos globales de desarrollo sostenible que se encuentran entre los más ambiciosos del planeta, en particular con el objetivo de tener una huella de carbono neutra para el año 2050.

Este año, 2020, la crisis del COVID19 sacudió gravemente el mundo del turismo, obligando a los países que viven de él, a repensar sus economías en su conjunto para sobrevivir a largo plazo. La oportunidad de preguntarnos, cómo crear una nueva economía basada en el desarrollo sostenible, en el ecoturismo, en la agricultura sostenible, en la industria de tecnologías avanzadas, en energías renovables?  La ocasión de reducir riesgos vinculados a crisis como una pandemia y sus consecuencias sobre el turismo. Repensar un turismo más resiliente y ecológico, a la manera costarricense, procuremos esa ruta.

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