ANALISIS

Dignidad y cambio

Por Luis R. Santos

Un gobierno muestra su estatura humana de acuerdo al trato que da a los más pobres, a los envejecientes, a los enfermos y a los privados de libertad.

En cuanto al trato recibido por los más pobres en el pasado reciente, el reparto de cajas de alimentos con motivos de las fiestas navideñas siempre me pareció una humillación, una aberración, una falta de respeto a la dignidad humana. El espectáculo de los descamisados, sudorosos, a veces bajo un sol inclemente, cuando no bajo un aguacero, soportando empujones y culatazos, a la espera de recibir una canasta con algunos alimentos, me parecía una falta de pudor por parte del poder, especialmente del presidente de turno, que propiciaba esta práctica tan denigrante.

En esta ocasión, el gobierno que prometió al país un cambio ha empezado con buen pie en el aspecto de las ayudas sociales con motivo de las festividades de Navidad y año nuevo: no va a entregar cajas ni fundas sino un bono a través de una tarjeta. Esta medida tiene varias implicaciones: tratar con dignidad y respeto a los pobres, y segundo, también muy importante, desmontar el negocio que es para los políticos el reparto de canastas.

Se sabe que mediante la adquisición de los productos para los repartos de fundas y canastas mediaba una estructura corrupta, mafiosa, que sobrevaluaba los alimentos, las cajas, y hasta el mecanismo de distribución. Además, hacían negocios con la sustracción de productos para venderlos en la clandestinidad.

El negocio de la pobreza enriqueció a muchos jerarcas de los gobiernos peledeistas; y hay una que merece especial mención: la exvicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, quien ha hecho su carrera política y ha aumentado su patrimonio económico con el negocio de la pobreza.

El cambio se construye poco a poco, paso a paso, y la eliminación del reparto de canastas, para ser sustituido por un bono, es un ejemplo de que el país está mejorando, de  que se está adecentando; porque ahora hay  autoridades con criterios éticos, más comprometidos con bajar los asqueantes niveles de podredumbre que instauraron en el cuerpo social los recién desalojados del poder.

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *