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A 46 años del ruin y violento asesinato de Orlando Martínez

Por Julio Guzmán Acosta

Hoy, 17 de marzo, se cumplen 46 años del asesinato del destacado periodista dominicano Orlando Martínez Howley. El comunicador era militante del antiguo Partido Comunista Dominicano (PCD) y un critico sin tibiezas de las ejecutorias del gobierno de los 12 años de Joaquin Balaguer.

Al momento de su violenta muerte, era director de la “Revista Ahora”, y autor de la columna “Microscopio” que firmaba en el periódico “El Nacional”. Sus artículos, casi siempre referentes a la situación política del país en esos años, eran profundamente críticos con el régimen violento que encabezó el tristemente célebre Joaquín Balaguer. En ellos denuncio en muchas ocasiones la represión policial; las torturas, las injusticias sociales; la explotación y saqueo de los recursos naturales del país por parte de las corporaciones extranjeras en componendas con el gobierno de turno.

Era oriundo del municipio de Las Matas de Farfán, provincia San Juan de la Maguana. Nació el 23 de septiembre de 1944. Estudio periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Su asesinato a tiros se produjo el 17 de marzo de 1975, en plena calle de Santo Domingo, por militares al servicio del régimen de terror que impuso Joaquín Balaguer, con sus escuadrones de la muerte, como la Banda triste recordación. De siempre se ha dicho que sus escritos fueron los motivos que utilizaron sus asesinos para quitarle la vida.

Al cumplirse este día el 46 aniversario del violento y cobarde crimen de Orlando Martínez, es propicia la ocasión para reproducir integro el ultimo articulo firmado por el destacado periodista. Orlando era un firme militante revolucionario. Para muchos, este escrito, fue el detonante para que ordenaran desde el Palacio Nacional su ruin asesinato.

 ¿Por qué no, doctor Balaguer?

Señor presidente de la República, ya que usted impide que un artista del prestigio y la calidad moral de Silvano Lora viva en su Patria, ya que dejar en el extranjero a dominicanos le produce placer o ganancias politiqueras, me voy a permitir hacerles algunas recomendaciones.

Espero que sobre todo medite la última. Como Usted ha dicho que, en este gobierno, y parece ser cierto, la corrupción sólo se detiene en la puerta de su oficina, ¿Por qué no saca de la República Dominicana a todos esos corruptos? Como aquí existe una galopante inflación de delincuentes sin uniformar y, según usted, también uniformados, ¿por qué no les ordena a los calieses del régimen que los apresen y los metan en un avión? ¿Por qué no les dice a los genízaros que prestan servicio en el aeropuerto, que apresen no a los que traen cigarrillos de marihuana, sino a los pejes gordos del tráfico de drogas?

¿Por qué no manda al exilio a los que reciben comisiones para negociar contratos que entregan nuestras riquezas a las compañías multinacionales? ¿Por qué no instala en un barco a los latifundistas, a los que están negados a que este país salga del subdesarrollo y de la situación de miseria colectiva que lo acompaña?

¿Por qué no entra en ese mismo barco, a quienes en la ciudad son el soporte ideológico de esos terratenientes? Y también a quienes son el sostén armado, los que dan palos, apresan y torturan campesinos que luchan por sus derechos. Como Usted es enllave de los norteamericanos, ¿por qué no le solicita un portaaviones para enviar al lugar que fuese a los numerosos calieses que viven del trabajo del pueblo?

En caso de que su amistad con los Estados Unidos sea más estrecha de lo que sospechamos, ¿Por qué no le pide al Pentágono un cohete último modelo con el objetivo científico de crear una colonia de calieses en la luna? ¿Por qué no desaparece de la vista de los dominicanos honrados, que son la mayoría, a todos los vagos que en este gobierno cobran sin trabajar?

¿Porqué, tómelo en cuenta, no deposita en un cómodo asiento de primera a los funcionarios irresponsables que se las dan de Fouché contemporáneos y a la hora de la responsabilidad no dan la cara?

Y mi recomendación final: Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿por qué, doctor Balaguer, no se decide usted a subirse en el avión o el barco, y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados?

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