ANALISIS

Algunas consideraciones sobre el referendo modalidad nueva en República Dominicana

Por Ángel Veras Aybar

Hay que  celebrar  el hecho de que desde el Poder Ejecutivo se manifieste la intención de tratar el tema del Referendo; un asunto nuevo en el escenario político dominicano y que en cierta medida constituye una expresión de avance en la enclaustrada sociedad dominicana; pero además; esta iniciativa que debe llevar a un  debate; nos dice que al parecer se comienza a vislumbrar  la política con un poquito más de carácter hacia lo que debe ser la participación de los ciudadanos frente a sus elegidos.

La iniciativa del Referendo nos hace volver al estudio de los diversos componentes del Estado; parecería que regresamos a la escuela, pero esto tiene que ser así, si tomamos en cuenta que estamos ante una sociedad que ha tenido una transformación en todos los sentidos e incluso con elementos inesperados, como el avance técnico-científico, la desaparición de la URSS, la emergencia China; los asuntos migratorios, la mundialización de la economía.

Estos factores, aunque algunos datan de casi 30 años, la realidad nos dice que no hemos podido detenernos al análisis de estos y de una u otra forma es como si dijéramos que se aplican las mismas recetas para enfermedades distintas.

Nunca sobraría el repasar algunos conceptos relacionados con el tema, tales como:  Referéndum Constitucional: Este es el procedimiento mediante el cual se somete al voto popular, leyes o actos administrativos para su ratificación; así lo define la Wikipedia.

Referendo Revocatorio de Mandato: Se define como, aquel procedimiento que provoca la cesación del cargo del funcionario electo.  Este elemento seria esencial dentro de las propuestas o exigencias que los sectores progresistas y revolucionarios debemos presentar en la coyuntura actual; en tanto es una cuestión innovadora o disuasiva contra las malas mañas de los funcionarios electos.

El Referéndum en la Constitución Dominicana. Aquí se precisa de una ley; según lo dispone el Art. 210 Constitucional. Excluye la revocación y exige ⅔ partes de cada una de las Cámaras para su aprobación.

El Art. 272 aprueba reformas; pero exige mayoría de votos de las Cámaras. Eso se requiere para: derechos, garantías fundamentales; ciudadanía, deberes, extranjería, moneda y procedimientos de reformas institucionales.

En la Constitución del 2010 se establece el Referendo con su blindaje, allí se    identificó algunos puntos que no pueden ser aprobados mediante ese mecanismo de participación de los ciudadanos, pero dejó que sea mediante ley que se establezcan las diferentes materias que entrarían en su radio de acción.

En el caso de la legislación colombiana, este país adoptó el método del Referendo en 1994 y abarca cuestiones como: segregación o creación de municipios, reformas constitucionales que pueden ser para derogar una reforma o someterla al congreso.

Allí se exige que la iniciativa provenga del Poder Ejecutivo o el 5% del censo o padrón electoral.

Según el método de los colombianos, el Congreso Nacional preparará la ley y los ciudadanos votaran positiva o negativamente (si o no) y exigen que el voto aprobatorio para la ley de referendo sea de la mayoría de ambas cámaras.

Los colombianos en el periodo 2008-2011 sometieron propuestas sobre; carácter público del agua potable; cadena perpetua para violadores de menores.

De ahí que tenemos la perspectiva de reclamar que se tome en cuenta que la figura jurídica del Referendo aparezca con carácter revocatorio.

Se argumenta que este revocatorio puede causar miedo y socavar el gobierno representativo al tomar medidas impopulares; pero se presume que el funcionario va al cargo a expresar la voluntad de las mayorías y no para actuar en vía contraria.

Otros sostienen que puede ser usado como instrumento político de los opositores; también es otro argumento que se enmarca en el conjunto de posibilidades que conlleva la lucha política o enfrentamiento por el poder y a lo cual no debemos temerle, pues esa es la política, la lucha por el control del Estado y ella se expresa de diversas maneras.

Entiendo que los sectores que creen en una sociedad más organizada y decente;  precisan  proceder a identificar  todos aquellos asuntos que considere  deben ser incluidos en la ley de Referendo, eso es tarea inmediata de los que tienen interés en el cambio de rumbo nacional;  son oportunidades que no se presentan con frecuencia y debe aprovecharse el momento, sumado al hecho de que en la actualidad no se observa ningún grado de agitación al respecto; lo cual implica que habrá que calentar el escenario para que se puedan  lograr  los objetivos que perseguimos como alivio a la hasta ahora mala administración de la red pública.

En varias ocasiones he oído la frase, según la cual, la Republica Dominicana es una expresión de conservadurismo o, dicho de otra manera, que las ideas conservadoras tienen más fuerza en la RD que en muchas otras naciones de la región americana. Al parecer no solo desde los inicios de la colonia hemos sufrido el mal del conservadurismo o falta de democracia popular; sino que tal fenómeno ha estado presente en toda la vida republicana.

Los ejemplos sobran en relación con la larga vida que han tenido las ideas conservadoras; es así, que no bien instalado el gobierno independentista el 27 de febrero del 1844; ya el golpe de estado de Santana y demás conservadores estaba en acción.

Los fusilamientos de los hermanos Puello y de María Trinidad Sánchez al cumplirse, el primer año de la independencia, son el mejor ejemplo del desprecio de nuestros gobernantes hacia la vida democrática de los ciudadanos y la participación en la dirección del aparato público.

Podría decirse que estamos en la víspera de un intento por introducir la figura del Referendo Consultivo, lo cual parecería cierto logro de las ideas avanzadas del país; pero el mismo tiende a surgir muy defectuoso, debido a  que lo quieren crear  prohibiendo  la posibilidad de hacerlo con carácter revocatorio, es decir, que nos quieren imponer un Referendo que solo se limitaría a pronunciarse sobre aspectos muy específicos y dejan de lado el recurso  a través del cual se pueda  expresar la voluntad popular frente a aquellos funcionarios que traicionan la confianza depositada por los ciudadanos; ciudadanía que de la misma manera en que se expresa haciendo la elección de los funcionarios ; en esa misma medida debe conservar la facultad de cesarlos en sus cargos públicos.

Una lectura simple de la Constitución Dominicana nos lleva a la conclusión de que se trata de una herramienta legal blindada, en tanto la misma no ofrece la oportunidad de que la población pueda modificarla mediante mecanismos como el Referendo, ni por aclamaciones, lo cual es entendible desde el punto de vista de las ideas y concepciones dominantes, los mismos que han querido eternizar su dictadura blanda.

En el país existen varias iniciativas o propuestas relacionadas con el tema; tanto en el Senado de la Republica, así como mediante apoderamientos de recursos de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional (TC); esto frente a la mora o desgano del Congreso en regular esta figura jurídica.

Soy de opinión, que los sectores que coincidimos en estos asuntos de la vida institucional del país; debemos tomar como tarea básica, la necesidad de romper el blindado constitucional y llevar al país hacia su real democratización mediante una participación popular, teniendo en la Nueva Constitución los mecanismos que permitan esa participación del ciudadano en la dirección del Estado.

De producirse una reforma en la cual solo se contemple el Referendo como medio de consulta; se podría decir que hubo algo de avance, pero en definitiva se trata de un remiendo más en la estructura jurídica sustantiva del país. En fin, de cuenta; lo deseado no será posible dentro del actual esquema jurídico. Tal cambio solo será viable en la medida en que actuemos ganando la participación de los ciudadanos en las calles, centros educativos, parques, medios de comunicación y en todos los lugares en donde sea posible desarrollar acciones de masas. La historia reciente nos da la razón con las acciones de Marcha Verde y otros tipos de movilizaciones populares que de una u otra forma han contribuido a suavizar un poco la dictadura blanda que padecemos.

Por todo lo señalado, seguimos considerando; que existe la casi urgencia de priorizar como elemento estratégico inmediato, la lucha por una Democracia Real, en la que los dominicanos sientan que son tomados en cuenta en todo lo relativo a la conducción de su destino y que cree las condiciones para que todo funcionario irresponsable responda ante sus electores por sus actos impropios.

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