ANALISIS

¡¡Qué genialidad!! De Eugenio María de Hostos a Jack Veneno

Reflexionando en Voz Alta

Por Juan P. Ortega

Dice una expresión muy conocida que la ignorancia es atrevida.

Lo anterior viene a revelar que los dominicanos somos bastante dados a dejarnos llevar por la emotividad del momento, pero que también algunos se pasan de contentos y hasta llegan a ofender la dignidad de hombres cuyos méritos merecen el mayor respeto por su relevancia a través de la historia, no sólo de nuestra Patria, sino de América Latina y muy particularmente de las Antillas.

Si bien es cierto que el luchador profesional Rafael Sánchez, conocido popularmente como Jack Veneno, durante varios años se convirtió en un ídolo en nuestro país de la lucha libre profesional, pues montaba un espectáculo semanal que era seguido por centenares de personas de diversas edades, tanto a través de uno de los canales de televisión de la época, como en centros deportivos, el cual servía de entretenimiento a ese público seguidor de dicha actividad y de la figura del referido deportista, pero no menos cierto es que sus proezas tengan tanto valor, como para motivar a ciertos ciudadanos a proponer el cambio del actual  nombre del antiguo parque Ramfis, por el del afamado y popular pancracista dominicano.

Que lo diga cierto cronista deportivo, que al parecer en sus años mozos fue un fan de Jack Veneno, podríamos pasarlo por alto y hasta de cierto modo entenderlo, pero que un miembro de la honorable cámara de Diputados lo proponga y lo someta mediante un proyecto de ley en ese hemiciclo, nos parece más que insólito, penoso, para no decir otra cosa.

Eugenio María de Hostos además de padre de la educación dominicana, fue un Revolucionario y antillanista que luchó no solamente por la independencia de su pueblo, Puerto Rico, sino también por la de Cuba, empresa a la que dedicó buena parte de su vida, desarrollando diversas gestiones no sólo en América, sino también en Europa en procura de lograr la liberación de esos pueblos hermanos, los cuales permanecieron como colonias del imperio español hasta finales del siglo XIX.

El hecho de que en las instalaciones del parque Eugenio María de Hostos se realizaran las llamadas peleas o luchas, no puede ser motivo para cambiar el nombre a dicho parque recreativo, pues si a eso vamos, allí durante la gloriosa gesta de abril de 1965, estuvo la Academia militar 24 de Abril, en la cual recibían entrenamiento los patriotas combatientes de los Comandos Constitucionalistas y pienso que a ninguno de los que trabajamos en la preservación de la Memoria Histórica, nunca se nos podrá ocurrir, porque allí funcionó esa academia, una idea semejante.

Creemos que así, como un pasado alcalde de la ciudad de Santo Domingo se le ocurrió colocar una estatua de Jack Veneno en los frentes de dicho parque, el Ministerio de Cultura, o el Ministerio de Educación o ambos a la vez, debieron hace tiempo haber colocado una escultura de este insigne ciudadano de América, cuyos restos descansan en el Panteón de la Patria, con una placa que oriente sobre su vida y obra, para conocimiento de las presentes y futuras generaciones de dominicanos y extranjeros que visiten nuestro país y para que una mente supina, como la de quien presentó tan genial propuesta a la Cámara de Diputados, no incurra en el futuro con tan discordante propósito.

Finalmente, le sugiero a quienes no conocen la vida y obra del eminente Eugenio María de Hostos, buscar el libro de mi entrañable amigo y compañero de la “barra estudiantil” del Consejo Universitario de la UASD a finales de la década de los años setenta, doctor Santiago Castro Ventura, “HOSTOS, Revolucionario sin Fronteras” de su autoría, para que se edifiquen un poquito y no incurran en semejante dislate.

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