DEPORTES

Neymar, otra vez en la órbita del Barça

Neymar quiere regresar a Barcelona para volver a jugar con Leo Messi / AFP


Por Anais Martí

Ni Dembélé, ni Coutinho ni tampoco Griezmann, en los que el Barça invirtió más de 300 millones de euros, han hecho olvidar a Neymar. La pandemia y el burofax de Messi evitaron que el pasado verano sonaran los ya habituales cantos de sirena para que el brasileño regresara a Barcelona y todo el protagonismo recaló en el futuro del argentino. Mientras, en París, amigo. “El próximo año volveremos a jugar juntos Messi y yo”, pronosticó en diciembre. Por aquel entonces todo parecía indicar que el PSG sería el club donde ambos se reencontrarían. Pero el regreso de Joan Laporta a la presidencia ha cambiado las tornas. Todo apunta a que Messi se quedará en Barcelona aceptando una rebaja de su ficha. A cambio el argentino pide un proyecto competitivo que aspire a ganar la Champions y Laporta sabe que debe fichar a un crack.

Desde marzo todo se ha precipitado. La renovación de Neymar se ha paralizado y la prensa de París ha pasado del “acuerdo total con Neymar para renovar” al “hay que ver todo con calma”, de Leonardo, director deportivo del PSG. Neymar ya se ha puesto en contacto con el Barça para informarles de que le gustaría volver, reeditando el debate que ya se vivió el verano de 2019. “Neymar estuvo a 20 millones de euros de volver. El PSG pedía 130 además de Rakitic, Todibo y Dembélé”, afirmó el exdirectivo del Barcelona, Javier Bordas, en una entrevista en Mundo Deportivo, revelando también que el padre de Neymar estuvo a punto de poner los 20 millones que faltaban.

El vestuario también se implicó. Se sabe por boca de Piqué que los futbolistas estaban dispuestos a costear con sus fichas una parte del importe por el regreso del brasileño. Pero el Barça acababa de cerrar la llegada de Griezmann por el que pagó 120 millones de euros al Atlético. “Si no hubiéramos fichado a Griezmann, Neymar estaría en el Barça”, aseguró hace unas semanas el exdirector deportivo Eric Abidal.

Griezmann y Messi celebrando el gol del francés contra el Valencia Kai Försterling / EFE

Casi dos años más tarde la situación económica del club y la pandemia complican el panorama de cara al mercado de fichajes. Pero la marca Barça sigue siendo muy potente. El conjunto catalán tiene una valoración de casi 4.000 millones de euros con los que ha desbancado por primera vez en la historia al Real Madrid como club de fútbol más valioso del mundo. Y, a pesar del rechazo que Neymar genera en una parte de la masa social, a nadie se le escapa que ver a Neymar y a Messi jugando juntos de nuevo supondría un gran reclamo comercial. Tampoco a Laporta, que nunca ha escondido que el brasileño le cautiva y que sabe que tiene que traer a una pieza potente para terminar de convencer a Messi de que el Barça puede aspirar a todo.

La primera apuesta era Håland, pero el Dortmund no está dispuesto a venderle. Distinto es el caso del brasileño, que termina contrato en 2022. En el Barça entienden que bajo esta circunstancia y en pandemia las exigencias del PSG no pueden ser las mismas que en 2019. En cuanto a la deuda blaugrana, el club está en vías de refinanciarla para poder maniobrar durante el verano. Pero para fichar primero hay que vender. El Barça espera contar con una partida de fichajes que oscilará entre los 60 y los 100 millones de euros en función de la salida de algunos futbolistas.

Dembélé, que curiosamente fue la primera apuesta para amortiguar el golpe a la salida de Neymar, ya no es tan intransferible como parecía y si no renueva el club le pondrá en la rampa de salida. También a Coutinho, que llegó en enero del 2018, convertido en el fichaje más caro de la historia blaugrana después de que el club pagara 120 millones de euros fijos y 40 más en variables. Su rendimiento ha sido descorazonador y es otro de los transferibles, como también lo son Umtiti, Braithwaite, Firpo, Pjanic y Aleñá. Finalmente está Griezmann. Al contrario que hace unos meses, al francés se le ve feliz, integrado y cómplice de Messi, por lo que su salida no se percibe tan clara.

En el Barça saben que el PSG, poco amigo de negociar es un escollo difícil. Pero Laporta, que ya se ha puesto en contacto con Al-Khelaifi, no olvida que trataron de llevarse a Messi. Recuperar a Neymar, o por lo menos intentarlo, sería una manera de demostrar que el Barça también se hace respetar.

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