ANALISIS

La basura: primer enemigo del turismo en República Dominicana

Por Mary Cruz Rodríguez

El hedor de los desechos y la suciedad en las aceras y calles son el principal obstáculo del turista en República Dominicana. Luego de entrevistar a más de mil turistas en distintos destinos del territorio dominicano, la basura representa el principal inconveniente para el turista, que manifiesta sentirse decepcionado o apenado con esa realidad.

La República Dominicana invierte importantes recursos económicos en la promoción internacional del turismo, como también en la política para atraer la inversión extranjera al país. Una buena gestión de los desechos podría constituirse en una inversión rentable y lógica para garantizar la satisfacción y fidelidad del visitante, como también la promoción turística de la destinación.

Si el calentamiento climático, la pesca intensiva, la escasez de agua potable, los servicios de higiene ineficaces, el nivel de residuos en aumento son un problema para la mayoría de los países. El problema es mucho más alarmante para las islas.

En República Dominicana, como en la mayoría de los países de América Latina, los residuos se disponen en vertederos a cielo abierto. Según el análisis “situación actual de gestión de residuos en República Dominicana”, de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), publicado en 2018, el país cuenta con aproximadamente 325 vertederos a nivel nacional, los cuales no disponen de un adecuado sistema de gestión y son focos de una inmensa polución ambiental (afectando aire, suelo y agua), emiten un alto volumen de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y representan

una seria amenaza para la salud de todos. Además, impacta negativamente en la valorización de la ciudad y la calidad de vida de los habitantes.

El turismo de naturaleza, turismo nacional y el turismo rural dominan la tendencia del turismo mundial, donde el turista

explora cada rincón de la ciudad y los lugares menos conocidos quedan en evidencia. Cuando el turista descubre el paisaje, las costas y el litoral cubierto de basura, no se siente inclinado a volver o recomendar el destino a sus allegados, una situación que fragiliza el turismo dominicano y, por ende, la economía; un tema de actualidad tras la pandemia, donde se prioriza la higiene, tendencia mundial del turismo.

El tratamiento de los desechos sólidos y las aguas residuales necesitan intervención urgente. No solo esos desechos degradan y desvalorizan el paisaje, sino que también contaminan los ríos y las aguas subterráneas. El noventa por ciento de las aguas residuales de los pequeños estados insulares del Caribe se vierten al océano sin haber sido tratadas previamente. Una contaminación que no solo afecta la salud pública, sino también los medios de vida.

El Banco Mundial está haciendo sonar la alarma sobre nuestra producción de residuos. Según sus previsiones, su volumen podría aumentar hasta un 70% a nivel mundial para el año 2050. Otros factores, como la crisis originada por el coronavirus y sus repercusiones, se agregan a las vulnerabilidades del turismo en la economía dominicana. No nos podemos conformar con la asesoría de las organizaciones internacionales y/o otras agencias especializadas en el tratamiento de desechos, para establecer planes de reducción de desechos e identificar tecnologías para una gestión racional de la contaminación. Debemos actuar.

En Europa, la Directiva de Residuos europeos recomienda una gestión sostenible de residuos, basada en un enfoque de cinco pasos jerárquicos, como se muestra en la imagen:

En República Dominicana se necesita hacer mucho más si queremos garantizar un medio ambiente limpio, saludable y sostenible para la población local y el desarrollo sostenible del turismo. Necesitamos que el gobierno y el sector privado actúen inmediatamente, gestionando los equipos de reciclaje, con campañas de concienciación, video vigilancia y penalización, como establece la ley 120-99, sobre desechos en lugares públicos, antes de que el problema de la gestión de desechos se vuelva inmanejable y de que la basura se haga inherente al turismo dominicano.

Aunemos esfuerzos para tener una República Dominicana limpia, segura y con los brazos abiertos.

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