INTERNACIONALES

Malestar en EE.UU. con Sánchez por no sumarse a la condena de la represión cubana

La negativa del gobierno de España a participar en un comunicado de defensa de la democracia en Cuba y condena de la represión castrista impulsado por EE.UU. ha provocado un profundo malestar en Washington, especialmente en el Partido Demócrata. El influyente senador Robert Menéndez, que preside la comisión de Exteriores de la Cámara Alta del Capitolio, nombró a España directamente en una enardecida intervención el miércoles: «¿Acaso a España le preocupan más las inversiones hoteleras españolas [en Cuba] que los derechos humanos del pueblo cubano?».

 La intervención de Menéndez en el pleno fue una crítica explícita a la postura del gobierno de Pedro Sánchez y de otros países que no se han sumado al comunicado de la administración de Joe Biden emitido el lunes. La hizo al informar de sus recientes consultas con el presidente Joe Biden y el secretario de Estado, Antony Blinken, sobre cómo seguir apoyando al movimiento a favor de la democracia en la isla y asegurar el respeto de los derechos humanos y libertades universales del pueblo cubano.

Antes, la comisión de Exteriores que Menéndez preside había aprobado una resolución bicameral y bipartidista que condena la respuesta violenta del régimen cubano a los miles de ciudadanos en la isla que han salido a las calles para reclamar pacíficamente la libertad. La resolución ahora pasa al pleno del Senado para ser tramitada.

El senador demócrata, cuyos ancestros son españoles y cuyos padres eran cubanos, ha cobrado una gran relevancia con la llegada al poder de los demócratas en el Capitolio y en la Casa Blanca. El miércoles, Menéndez condenó los negocios de determinadas empresas españolas en la isla, y hasta denunció sus prácticas laborales.

Dijo el senador: «Supongamos que eres dueño de un hotel como los españoles son en Cuba. No contratas al trabajador directamente. Vas a la agencia estatal de empleo. Te envían al trabajador, le pagas a la agencia estatal de empleo, es decir, al régimen, en dólares, y le pagan al trabajador una fracción de lo que cobra el régimen. No tienen derechos. Si tienen un problema con ese empleado, lo envían de vuelta, y les mandan a otra persona. Se le despide a voluntad. No tienen derechos. Las agencias de empleo estatales embargan sus salarios e irónicamente les niegan el derecho a organizarse fuera del único sindicato, controlado por el Partido Comunista».

Ya el día después de las protestas, el senador republicano Marco Rubio presionó en el mismo hemiciclo a España para que se uniera al clamor internacional de condena a la dictadura cubana por la represión de los manifestantes. «A todos aquellos que creen y tienen fe en la comunidad internacional, y todavía tengo la esperanza de que algún día esta vuelva a funcionar, díganme, ¿dónde está España? ¿Dónde está la UE?¿Dónde están todos estos países que durante años han dado amparo y protección al régimen cubano y condenado a América? Deberían decir claramente que lo que está sucediendo allí está mal, que la represión está mal. Deberíamos unirnos al menos en eso. Debemos utilizar nuestra posición de fuerza y poder en el mundo y nuestra influencia en los círculos diplomáticos para que eso suceda».

El lunes, una veintena de naciones comandadas por EE.UU. publicó un comunicado conjunto en el que apoya a los manifestantes y advierte al castrismo de que tomará medidas si mantiene la represión. Los firmantes son los cancilleres de Austria, Brasil, Colombia, Croacia, Chipre, República Checa, Ecuador, Estonia, Guatemala, Grecia, Honduras, Israel, Letonia, Lituania, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, República de Corea, Ucrania y EE.UU.

La misiva que no firmó España, Alemania o Canadá, dice: «Hacemos un llamamiento al gobierno cubano para que respete los derechos y libertades legalmente garantizados del pueblo cubano sin temor a ser arrestados y detenidos. Instamos al gobierno cubano a que libere a los detenidos por ejercer su derecho a protestar pacíficamente. Hacemos un llamamiento por la libertad de prensa y por la restauración total del acceso a Internet, lo que permite que las economías y las sociedades prosperen. Instamos al gobierno cubano a que escuche las voces y demandas del pueblo cubano».

Según dijeron a ABC después fuentes diplomáticas españolas, «España ha decidido no participar del comunicado conjunto publicado por EE.UU. y otros países puesto que en el ámbito de la Unión Europea se discute en la actualidad una declaración al respecto» y «está participando de forma activa y constructiva en el seno de la UE en esta declaración sobre la situación en Cuba, que esperamos sea aprobada próximamente».

El comunicado de EE.UU. llegaba justo cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acababa una gira por este país, durante la cual rehusó inmiscuirse en la crisis cubana. Preguntado sobre Cuba por ABC, en una conversación informal con periodistas mantenida en Nueva York, Sánchez relacionó la crisis en Cuba, y esta oleada de protestas, con los efectos que la pandemia de coronavirus ha tenido en el sector turístico.

Sánchez sí fue muy claro en que se opone al embargo a Cuba, endurecido por Donald Trump hasta el punto de poner en peligro las operaciones de empresas españolas en la isla, como Meliá.

Antes de ese viaje a Nueva York, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, intercedió por las empresas españolas que hacen negocios en Cuba en una serie de reuniones bilaterales que mantuvo con sus homólogas en Washington. Según ella misma dijo en una conversación con la prensa en la embajada española en Washington, Maroto le trasladó a la administración Biden que la parte del embargo que activó Trump en 2019 «no es la solución a los problemas que hay en Cuba». Por el embargo, directivos de Meliá tienen prohibida la entrada en EE.UU.

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