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Putin elige comisión para que memoria histórica no se «reescriban» los hechos de la II Guerra Mundial

Rusia, (EFE). –  El presidente ruso, Vladímir Putin, ha puesto en funcionamiento una comisión para la correcta interpretación de los hechos históricos, en especial en lo relativo a la Gran Guerra Patria, denominación que en Rusia se aplica a la II Guerra Mundial. Con un evidente guiño al totalitario «ministerio de la verdad» orwelliano (en su novela ‘1984’) y con muchas similitudes con la ley de Memoria Democrática que el Gobierno de Pedro Sánchez ha enviado a las Cortes.

Según establece el nuevo decreto de Putin en su introducción, tal comisión deberá garantizar la interacción entre los distintos órganos e instituciones del Estado ruso «en lo que tiene que ver con la defensa de los intereses nacionales de la Federación Rusa en el ámbito de la preservación de la verdad y la memoria históricas». Este nuevo estamento de supervisión de los contenidos historiográficos tendrá como objetivo «luchar contra la falsificación de la historia», contra su reescritura.

Se llamará Comisión de Ilustración y, según el decreto presidencial, tendrá carácter interministerial. Estará constituida por representantes de los ministerios de Interior y Defensa, del Servicio Federal de Seguridad (FSB o antiguo KGB), del Servicio de Contraespionaje Exterior (SVR), del Comité de Instrucción (SK), de la Fiscalía General de Rusia y del aparato del Consejo de Seguridad presidencial. Los medios necesarios para su funcionamiento correrán a cargo del presupuesto de la Administración del Kremlin. La comisión estará dirigida por actual asesor de Putin y exministro de Cultura, Vladímir Medinski.

El nuevo órgano deberá monitorear cómo son presentados los hechos históricos por instituciones y especialistas tanto dentro de Rusia como en el extranjero y si son perjudiciales para los intereses nacionales del país. La comisión se ocupará también de llevar a cabo «actividades de contra propaganda» y de desarrollar un enfoque unificado para el sistema educativo ruso. El Comité de Instrucción ya tenía en su seno un departamento encargado de combatir la falsificación de la historia.

El presidente del consejo científico de la Sociedad Histórica Militar de Rusia, Anatoli Koshkin, defiende la postura oficial y estima que «hacía tiempo que debería haberse creado una comisión como esta». A su juicio, «es necesario, en primer lugar, hacer un seguimiento del desarrollo de nuestras investigaciones sobre la historia de la Gran Guerra Patria».

Por el contrario, Konstantín Morózov, miembro del Consejo de la Sociedad Histórica Libre e investigador principal del Instituto de Historia de Rusia de la Academia de Ciencias, estima en declaraciones a la radio Eco de Moscú que «el estudio de la historia requiere discusiones libres sobre diferentes puntos de vista. Los políticos a menudo usan la historia para sus propios fines».

Rusia cuenta ya con una ley, promulgada el pasado 1 de julio, que prohíbe y sanciona «equiparar los fines, decisiones y acciones de la dirección soviética con los de la Alemania nazi». La norma, promovida también por iniciativa personal del Putin, impide «negar el papel decisivo del pueblo soviético en la derrota del fascismo». Una disposición pendiente aún de aprobación deberá establecer los castigos que se impondrán a quienes incumplan la ley.

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