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La dimisión de la principal asesora pone contra las cuerdas al gobernador de Nueva York

NUEVA YORK, (ABC). – El suelo político por el que camina Andrew Cuomo se agrieta a cada paso. Al gobernador demócrata de Nueva York, abandonado por su partido, le ha dado la espalda el principal miembro de su círculo –su mano derecha en el Gobierno, Melissa DeRosa– al mismo tiempo que la asamblea legislativa de Nueva York empieza a sentar las bases para su ‘impeachment’ o juicio político para su recusación.

DeRosa, quizá la persona con más poder del entorno de Cuomo, anunció el domingo por la noche su dimisión, días después de que la fiscal general del estado, Letitia James, presentara un informe devastador con las conclusiones de su investigación sobre las acusaciones de acoso sexual contra el gobernador por parte de once mujeres. En los últimos días, los grandes líderes demócratas –desde el presidente, Joe Biden, a los aliados locales del gobernador– han clamado por la dimisión de Cuomo, que siempre lo ha negado todo.

La tormenta política que sufre Cuomo gana en intensidad cada día. Ayer, una de las mujeres que aparecen de forma anónima en el informe –se le califica como ‘asistente ejecutiva #1’– salió a la luz en una entrevista en la CBS. Se llama Brittany Commiso y acusó a Cuomo de darle besos en la boca, agarrarle el culo y manosearle el pecho. Fue la misma mujer que la semana pasada interpuso una querella criminal contra el gobernador. «Lo que me hizo fue un delito», dijo ayer.

Es evidente que el futuro político de Cuomo es oscuro y DeRosa ha decidido bajarse del barco antes de que se hunda. Es una pérdida dolorosa para el gobernador: DeRosa, de 38 años, y con el cargo de secretaria del gobernador, era la persona de mayor confianza de Cuomo. Hija de un importante ‘lobista’ neoyorquino, DeRosa entró en el equipo de Cuomo después de haber sido jefa de Gabinete de Eric Schneiderman, el que fuera fiscal general de Nueva York y que tuvo que dimitir en 2018 después de que cuatro mujeres le acusaron de abusos físicos.

DeRosa se convirtió en mano derecha de Cuomo en 2017, después de haber sido directora de comunicación y jefa de Gabinete. En ese puesto, fue la principal estratega del gobernador, un político implacable que se maneja como nadie en los círculos de poder. DeRosa ganó presencia pública en la pandemia, con apariciones diarias en televisión junto a Cuomo.

La secretaria del gobernador era una persona temida en el ambiente político de Nueva York, con un estilo intimidatorio entre los políticos y autoridades del estado. Apagaba fuegos y doblaba voluntades, siempre para proteger al jefe. Eso acabó por salpicarle: su nombre aparece citado decenas de veces en el informe de la fiscal. Sobre todo, porque dirigió los esfuerzos para represaliar con información personal a la primera mujer que acusó a Cuomo, Lindsey Boylan.

En los últimos días, DeRosa trabajó para contener el impacto de la investigación de la fiscalía. E incluso se prestó para que Cuomo la utilizara para acusar de ‘sexistas’ a quienes la atacaban por su papel en esas presiones contra Boylan.

En un escueto comunicado de despedida, DeRosa reconoció que los dos últimos años habían sido «emocional y mentalmente duros» y no mencionó a Cuomo.

El abandono generalizado a Cuomo, rematado con la dimisión de DeRosa, le han puesto contra las cuerdas. Los legisladores comenzaron ayer el proceso para sentar las bases del ‘impeachment’, cuyos cargos podrían conocerse a comienzos del mes que viene. La asamblea recibió ayer los materiales del informe de la fiscalía, que se añadirán a su propia investigación, que lleva a cabo desde hace meses y que abarca también otros escándalos de Cuomo, como el ocultamiento del número de fallecimientos por Covid en residencias de ancianos, el uso de recursos públicos para la elaboración de un libro sobre liderazgo por el que ingresó cinco millones de dólares o el trato de favor a familiares y amigos durante la pandemia.

La situación es tan límite para Cuomo que, según ‘The New York Post’,ha ofrecido un trato a la asamblea legislativa: que no le hagan un ‘impeachment’ –sería solo el segundo gobernador en la historia de Nueva York en sufrirlo– a cambio de no presentarse a la reelección el año que viene, donde se juega ganar su cuarto mandato.

El presidente del partido demócrata de Nueva York, Jay Jacobs, aseguró al diario neoyorquino que el equipo de Cuomo lo planteó. Esa posibilidad es virtualmente imposible: al gobernador no le queda capital político y la asamblea está dispuesta a hacerle pasar por el ‘impeachment’. El presidente de la asamblea, el demócrata Carl Heastie, un antiguo aliado de Cuomo que en un principio dijo que el informe de la fiscalía podría no ser suficiente para que hubiera juicio político, ha cambiado de opinión de forma radical y está decidido a impulsarlo.

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