INTERNACIONALES

Acuerdo entre EEUU y China aviva las esperanzas en las COP26

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GLASGOW, (Reuters) – Un acuerdo inesperado entre China y Estados Unidos, los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, ha dado un impulso a la cumbre climática de la ONU COP26, que entra en sus dos últimos días de arduas negociaciones para tratar de evitar que el calentamiento global sea catastrófico.

El enviado de Estados Unidos para el clima, John Kerry, y su homólogo chino, Xie Zhenhua, desvelaron a última hora del miércoles un borrador en el que China, el mayor productor y consumidor de carbón, se comprometía a acelerar su transición desde el combustible fósil más contaminante.

El acuerdo de las dos potencias mundiales, enfrentadas por una serie de disputas diplomáticas sobre otros temas, envía un poderoso mensaje a las delegaciones de la COP26, incluidos los productores de los combustibles fósiles que son la principal causa del calentamiento global provocado por el ser humano.

“Juntos hemos manifestado nuestro apoyo a una COP26 exitosa, incluyendo ciertos elementos que fomentarán las aspiraciones”, dijo Kerry en una conferencia de prensa. “Cada paso es importante ahora, y tenemos un largo viaje por delante”.

Con ayuda de un intérprete, Xie dijo a los periodistas que China reforzará sus objetivos de reducción de emisiones. “Ambas partes trabajarán conjuntamente y con otras partes para garantizar el éxito de la COP26 y facilitar un resultado que sea a la vez ambicioso y equilibrado”, dijo Xie.

En la declaración conjunta se afirma que China, que acoge la mitad de las centrales de carbón del mundo, empezará a eliminar su consumo de carbón a partir de 2026-30 y también reducirá sus emisiones de metano.

Los observadores de las conversaciones sobre el clima celebradas en Glasgow estaban preocupados antes del anuncio por la ausencia del presidente chino Xi Jinping porque Pekín no había hecho nuevas promesas sustanciales para lograr la neutralidad del carbono antes de 2060.

El plan climático de China tampoco había abordado sus emisiones de metano, vinculadas en gran medida a su creciente industria del carbón.

Estados Unidos se ha fijado el objetivo de descarbonizar su economía para 2050, aunque el presidente Joe Biden ha tenido dificultades para aprobar la legislación necesaria para ello en un Congreso políticamente dividido.

En él se reconocía implícitamente que los compromisos actuales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2030 eran insuficientes para evitar una catástrofe climática, y se pedía a los países que “revisaran y reforzaran” sus objetivos el año que viene.

Por primera vez en una conferencia de la ONU sobre el clima, también se pidió que se eliminaran las enormes subvenciones estatales que apoyan a las industrias del petróleo, el carbón y el gas.

Los dos últimos días de negociaciones serán probablemente intensos.

El anfitrión de la conferencia, Reino Unido, dice que el objetivo es “mantener vivas” las esperanzas de limitar las temperaturas globales a 1,5 grados centígrados (2,7 Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales, todavía muy lejos de los compromisos nacionales actuales para reducir las emisiones.

El histórico Acuerdo de París de 2015 obligó a sus firmantes a mantener el aumento “muy por debajo” de los 2,0 grados Celsius (3,6 Fahrenheit) este siglo, y a “seguir esforzándose” para mantenerlo por debajo de 1,5C.

Desde entonces, se han acumulado los datos científicos que demuestran que cruzar el umbral de 1,5C provocaría subidas del nivel del mar, inundaciones, sequías, incendios forestales y tormentas mucho peores que las que ya se están produciendo, con consecuencias irreversibles.

El martes, el grupo de investigación Climate Action Tracker afirmó que todos los compromisos nacionales asumidos hasta ahora para reducir los gases de efecto invernadero antes de 2030 permitirían, si se cumplen, que la temperatura de la Tierra aumente 2,4C en 2100.

Greenpeace desestimó el borrador por considerarlo una respuesta inadecuada a la crisis climática, calificándolo de “una petición educada para que los países hagan más, posiblemente, el año que viene”.

El primer borrador elude las exigencias de los países más pobres de que se les garantice que las naciones ricas aporten mucho más dinero para ayudarles a frenar sus emisiones y hacer frente a las consecuencias del aumento de las temperaturas, uno de los temas más polémicos.

Los países pobres piden normas más estrictas para la futura financiación, después de que las naciones ricas no cumplieran su promesa de 2009 de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación climática para 2020, y ahora esperan cumplirla con tres años de retraso.

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