ANALISIS

Las demandas, un nuevo desafío para los médicos dominicanos

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Clemente Terrero

En los últimos días hemos sido testigos de una serie de condenas por demandas médicas sometidas por pacientes y/o familiares alegando mala práctica o deficiencia en los servicios recibidos que le provocaron perjuicio a la salud del demandante.

En estas demandas se encuentran involucrados médicos y centros de salud, demostrando que el ejercicio de la medicina en nuestro país es cada vez más riesgoso y cada día más exigente.

Las demandas médicas han aumentado en los últimos tiempos por la privatización de los servicios de salud, generando la idea que los daños que se produzcan en la atención de una persona puede ser reparado con dinero a través de una demanda.

Tenemos que hacer conciencia que las demandas médicas son una realidad en nuestro país, por los cambios que se han producido en el sistema de salud, pero no es para lamentarse, ni para llorar o tener temor, y mucho menos para quedarnos de brazos cruzados, es para enfrentar esa situación con inteligencia, con valentía y con determinación.

Ante esta realidad, de ahora en adelante los médicos debemos ver las demandas como un desafío de los nuevos tiempos, que todo cambió sin darnos cuentas frente a nuestras narices, para hacerle frente nosotros tenemos que hacer cambios también, no segamos viendo el mundo como lo veíamos antes, si queremos protegernos.

Ver esas demandas esos cambios que han producido en el sistema salud como un reto, porque no tienen vuelta atrás, no creemos que sea bueno vivir de espalda a esta realidad, asumir las demandas como un desafío para avanzar, para ser mejores, como parte de nuestro crecimiento profesional, para lograr buenos resultados para los pacientes, para avalar nuestro trabajo.

Tenemos que ver las demandas médicas como una oportunidad para exigir que se mejoren las condiciones de los centros de salud, para lograr que los servicios de atención a las personas sean menos riesgosos, que se garantice la seguridad del paciente por protocolos de bioseguridad, exigir mejores condiciones de trabajo para los médicos.

Dentro de las mejoras proponemos que se trabaje con evidencias científicas, no hacer comentarios inoportunos delante de los pacientes, no discutir con sus familiares, ser prudente, no excederse en las entrevistas, comentar solo lo que corresponde y tener siempre una actitud humilde.

Propongo que hagamos una buena historia clínica, un examen físico adecuado, aplicar los protocolos con rigurosidad, humanizar la atención, mantener un flujo de comunicación con los pacientes y sus familiares, involucrarlos en la toma de decisiones, indicar los estudios diagnósticos pertinentes sin menoscabo en económico, hacer las interconsultas a las especialidades de apoyo de manera oportuna, tener la firma del consentimiento informado.

También proponemos reforzar la ética en la práctica médica, manejar los casos de forma profesional, no permitir exceso de confianza en la relación médico pacientes, describir los procesos de cada acto médico y si es posible documentarlos, trabajar con paciencia, con delicadeza, con todo el cuidado necesario y pedirle a Dios que nos proteja.

Las demandas médicas tienen que ser justificadas, no festinar este recurso para evitar que se pueda romper el delicado equilibrio de nuestro sistema de salud y que provoque situaciones desagradables.

Llamamos a la unidad de los médicos dominicanos en este momento crucial del ejercicio de la medicina en el país para luchar por la despenalización del ejercicio de la medicina e impedir que los médicos sean llevados a la cárcel por un hecho que no fue intencional.

 

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