El Parkinson no afecta a todos por igual. Un reciente y masivo estudio realizado en Australia con casi 11.000 pacientes ha confirmado que el sexo de una persona determina de forma drástica cómo se manifiesta esta enfermedad neurológica.
Esta investigación, liderada por el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer y publicada en The Lancet Regional Health, es la más grande de su tipo a nivel mundial. Los resultados son claros: mientras las mujeres enfrentan un mayor «sufrimiento subjetivo», los hombres presentan un deterioro motor más evidente.
Mujeres: Dolor y síntomas «invisibles»
El análisis revela que las mujeres suelen reportar una peor calidad de vida debido a la intensidad de los síntomas no motores. Entre los hallazgos más destacados, se observó que el 70% de las mujeres sufre dolor, frente al 63% de los varones.
Además del dolor crónico, las pacientes experimentan con mayor frecuencia fatiga, depresión y caídas. Según el neurólogo Alejandro Andersson, aunque los hombres tienen más discapacidad objetiva, las mujeres enfrentan desafíos cotidianos que impactan directamente en su bienestar emocional y físico.
Hombres: Rigidez y factores externos
En el caso de los hombres, quienes tienen una probabilidad 1,5 veces mayor de desarrollar la enfermedad, los síntomas tienden a ser más «clásicos». La rigidez muscular, la pérdida de expresión facial (hipomimia) y los trastornos del habla son mucho más frecuentes en este grupo.
El estudio también identificó que los hombres reportan más cambios de memoria (67%) y conductas impulsivas. Un dato alarmante es la relación con el entorno: el 42% de los hombres estuvo expuesto a pesticidas, una cifra significativamente mayor al 28% registrado en mujeres, lo que sugiere que el riesgo ambiental impacta más en el sexo masculino.
¿Por qué el Parkinson es distinto en cada sexo?
Esta diferencia en la manifestación clínica no es casualidad. Los expertos señalan que existen factores biológicos reales, como el papel protector de los estrógenos, las variantes en el sistema inmunológico y el funcionamiento de las redes cerebrales.
Actualmente, la medicina ya no considera al Parkinson como una enfermedad única, sino como un conjunto de diferentes fenotipos. Comprender estas distinciones es el primer paso para desarrollar terapias personalizadas que realmente atiendan las necesidades de cada paciente.
Un desafío global en crecimiento
El Parkinson es el trastorno neurológico de más rápido crecimiento en el mundo, afectando ya a más de 10 millones de personas. Se estima que para el año 2050, la cantidad de casos podría triplicarse, lo que genera una urgencia médica y económica sin precedentes.
Aunque el estudio australiano marca un hito, los investigadores planean seguir avanzando mediante el uso de tecnologías digitales y la búsqueda de nuevos biomarcadores. El objetivo final es predecir el riesgo con mayor precisión y mejorar la vida de quienes conviven con este diagnóstico cada día.



