
Por Isidoro Santana
Ni sé si a las jóvenes generaciones de economistas les resulte familiar la expresión de modelo altagraciano, pero en mis tiempos de economista novel era muy común. El término parece haberse originado en una especie de dicho de Balaguer de que a la economía dominicana la protege la Virgen de la Altagracia.
La historia parece haberle dado parcialmente la razón porque en 1973-74, a raíz de la guerra árabe israelí de Yom Kippur se produjo un impresionante aumento de los precios del petróleo, pero de manera casi inmediata también aumentaron espectacularmente los precios del azúcar y, cuando estos comenzaron a decaer, entonces se incrementaron los del café y el cacao, salvándonos la campana.
Menciono esos productos en particular porque para aquella época eran los determinantes para la economía, la balanza de pagos, el fisco y los hogares dominicanos; ahora bien, fuera de lo anecdótico, la realidad es que constituye casi un misterio para múltiples economistas del país y del mundo que la República Dominicana haya logrado mantener un alto crecimiento económico que se extiende ya por 75 años.
El gráfico siguiente está hecho justamente para ilustrar esos 75 años. En el mismo se aprecia que los períodos largos de crecimiento económico suelen ser la regla, y las épocas de menor crecimiento son más bien la excepción. Es decir, que no es cosa de los últimos gobiernos, y ni siquiera de las últimas décadas como mucha gente cree. Y eventualmente podrían ser más, pero las cuentas nacionales del país comenzaron a publicarse a partir de 1950.

Aunque en cada época ha habido años buenos y otros no tanto, se destacan trece etapas con características más o menos definidas, que paso a explicar:
⦁ El período de expansión que va de 1950 al 1958, que podríamos llamar de industrialización trujillista, cuando nacen o se expanden las empresas que posteriormente pasarían a ser del patrimonio estatal.
⦁ Una larga etapa de inestabilidad o crecimiento lento, que va desde la incursión patriótica del 14 de junio hasta 1968, incluyendo las sanciones de la OEA, el ajusticiamiento de Trujillo, elecciones, golpes de Estado, guerra civil e invasión de los Estados Unidos.
⦁ La industrialización sustitutiva de Balaguer 1969-1977
⦁ Otro período de menor crecimiento que va de 1978 al 1986 en que confluyen la revolución iraní, la guerra Irán-Irak, sabotajes en el estrecho de Ormuz, crisis de la deuda externa, tasas de interés anormalmente altas, cierre de mercados de capitales y década perdida de América Latina. En ese tiempo se vio la mayor alza en los precios del petróleo conocido hasta hoy: en 1979 el barril subió a US$36 que, traducidos a dólares de hoy, serían unos US$162; solo en julio de 2008 se elevó por encima de ese nivel, pero momentáneamente, mientras que el choque de 1979 se extendió por siete u ocho años.
⦁ Crisis inflacionaria de finales de los ochenta, cuando Balaguer literalmente se alocó construyendo grandes obras sin tener con qué pagarlas, masivas emisiones inorgánicas e inflación desenfrenada con filas hasta para conseguir azúcar en los colmados.
⦁ Fuerte crecimiento en el decenio 1992 al 2002.
⦁ Crisis de Banínter 2003-2004
⦁ Vuelta al crecimiento acelerado del 2005 al 2007
⦁ Crisis financiera internacional de los subprime en 2008-2009
⦁ Regreso al rápido crecimiento del 2010 al 2019
⦁ Crisis del COVID en 2020
⦁ Rebote en 2021 al 2022
⦁ Una etapa de menor crecimiento en los últimos tres años, que es lo que últimamente está preocupando a muchos economistas.
Obsérvese que los números que expresa el gráfico no se refieren al crecimiento de cada año, sino al promedio por períodos, y no es una media aritmética sino geométrica, porque el crecimiento económico es acumulativo.
Aunque el único crecimiento negativo que se muestra en el gráfico es con la crisis del COVID en el 2020, no significa que no haya habido otros, pero quedan ocultos por los promedios. Lo real es que propiamente crisis han sido pocas. Las tasas negativas de crecimiento, tan comunes en otros países de América Latina, en nuestro país solo se conocen seis en 75 años: 1961: caída de Trujillo; 1965: guerra de abril; 1985: ajuste FMI; 1990: crisis inflacionaria de Balaguer; 2003: Banínter, y 2020: COVID. En el 2009 cuando la crisis internacional de los derivados hubo tres trimestres de caída, pero finalmente terminó en números positivos.
Entonces, ¿qué es lo que preocupa de los datos 2003 al 2005 para que algunos economistas comiencen a percibir agotamiento del modelo? Tendremos que continuar.



