Según la hepatóloga, es fundamental diferenciar entre la simple presencia de grasa en el órgano y la enfermedad hepática metabólica.
El hígado graso no es una condición exclusiva de personas con sobrepeso u obesidad; entre un 8% y un 10% de la población delgada e incluso atlética puede padecerlo debido a factores genéticos, advirtió la doctora Kenia Torres, gastroenteróloga y hepatóloga del equipo de trasplante hepático del Hospital General Plaza de la Salud y de Médico Express.
Durante su participación en el programa Telematutino 11, la especialista explicó que el hígado graso representa una amenaza silente que, si no se aborda a tiempo, puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular.
Del hígado graso a la cirrosis: Una evolución desapercibida
Según la hepatóloga, es fundamental diferenciar entre la simple presencia de grasa en el órgano y la enfermedad hepática metabólica. Esta última se desarrolla cuando el hígado graso se combina con comorbilidades como diabetes mellitus o hipertensión arterial, desencadenando un proceso proinflamatorio.
Entre los puntos clave señalados por la especialista destacan:
Enfermedad silenciosa: El hígado es un órgano “noble” que no emite señales directas de dolor en etapas tempranas. Las molestias que los pacientes suelen atribuir al hígado frecuentemente obedecen a problemas digestivos o cúmulos de aire.
Complicaciones de la cirrosis: Cuando la fibrosis avanza a un estadio descompensado, pueden surgir complicaciones graves como la asquitis (acumulación de líquido abdominal), la encefalopatía hepática y el sangrado digestivo por ruptura de várices esofágicas causadas por hipertensión portal.
Reversibilidad y diagnóstico a tiempo: Si la cirrosis se detecta en un estadio compensado y se trata la causa subyacente —como suspender la ingesta de alcohol o curar un virus—, el daño hepático y la fibrosis pueden involucionar.
Panorama de las Hepatitis A, B y C
La doctora Torres aclaró mitos comunes sobre los tipos de hepatitis virales:
Hepatitis A: Transmitida por vía fecal-oral, suele cursar de forma asintomática o leve y no evoluciona a cronicidad.
Hepatitis B: Es altamente oncogénica, pero puede prevenirse mediante vacunación oportuna desde el nacimiento. Aunque actualmente no se cura completamente, existen tratamientos antivirales efectivos para controlarla y evitar su avance a cáncer.
Hepatitis C: Cuenta en la actualidad con tratamientos orales de solo 12 semanas que logran una tasa de curación cercana al 100%, eliminando el riesgo de avance del daño hepático.
Desafíos en el trasplante de órganos y mitos poblacionales
Respecto al sistema de trasplantes en la República Dominicana, la especialista enfatizó la necesidad urgente de promover políticas públicas orientadas a la educación ciudadana sobre la donación cadavérica de órganos.
Torres desmintió las teorías de conspiración y mitos sobre el tráfico de órganos que persisten en la población y que frenan las donaciones. Señaló que fortalecer la cultura de donación permitirá reducir los tiempos en las listas de espera y salvar vidas de pacientes con fallas hepáticas crónicas en el país.




