La JAD plantea incorporar 500 mil nuevas tareas al cultivo entre 2026 y 2031 para aumentar la oferta nacional, reducir las importaciones y elevar las exportaciones hasta US$300 millones
rnacional refuerza el argumento de la JAD para acelerar la expansión del cultivo.
Mientras la producción mundial ha crecido cerca de un 2% anual durante la última década, la demanda ha aumentado por encima del 10 %, lo que significa que el mercado está creciendo mucho más rápido que la capacidad global de producción.
Benítez considera que República Dominicana puede convertirse en parte de esa respuesta si logra aumentar su productividad y superficie cultivada.
Sostuvo que el país también tiene la ventaja de contar con una industria capaz de transformar el coco en diferentes productos, lo que permite generar mayor valor que la simple comercialización del fruto fresco.
Una meta exportadora de US$300 millones
La JAD considera que el crecimiento de la producción podría llevar las exportaciones dominicanas de coco a unos US$300 millones.
Benítez se mostró convencido de que esa meta es alcanzable si se logra ejecutar el plan de expansión y fortalecer los diferentes componentes de la cadena productiva.
El objetivo implica no solamente producir más coco, sino desarrollar una industria capaz de responder a las exigencias de los mercados internacionales.
Dicha estrategia incluye aumentar la producción de coco fresco y seco, fortalecer el procesamiento industrial y aprovechar el crecimiento de productos como el agua de coco, aceite, leche, crema y coco rallado.
Nuevos mercados y variedades
Otro desafío consiste en ampliar el acceso de los productos dominicanos a los mercados internacionales.
Benítez explicó que existen gestiones para mejorar las condiciones de acceso del coco dominicano a Estados Unidos, incluyendo la posibilidad de ampliar las presentaciones autorizadas para la exportación.
También destacó el interés por incorporar nuevas variedades con características comerciales atractivas.
El dirigente mencionó variedades de coco seco y otros materiales que podrían adaptarse a las condiciones dominicanas y responder a las preferencias de consumidores internacionales.
La estrategia busca que el país no dependa de un único producto, sino que desarrolle una oferta diversificada que incluya coco fresco, coco seco y productos procesados.
Mejorar las estadísticas para tomar decisiones
Otro de los aspectos que la JAD considera necesario fortalecer es la información disponible sobre el sector.
Benítez explicó que la institución trabaja en la recopilación y organización de datos sobre los productores de coco, mediante un proceso de identificación que busca obtener información más precisa sobre quiénes producen, dónde están ubicados y cuáles son las características de sus plantaciones.
Contar con estadísticas más completas permitiría diseñar mejores políticas públicas, orientar el financiamiento y determinar con mayor precisión las necesidades de asistencia técnica y comercialización.




