La especie califica como críticamente amenazada debido a que su presencia reportada se limita a un área acuática estimada en cuatro kilómetros cuadrados dentro de un solo sistema kárstico
Un equipo de investigadores descubrió en febrero de 2025 una nueva especie de pez ciego en la cueva Bobcat, ubicada en la reserva militar Redstone Arsenal en Alabama, Estados Unidos.
El espécimen fue bautizado como Demogorgonichthys arcanus, en referencia al monstruo de la serie de televisión Stranger Things.
El hallazgo fue realizado por un grupo integrado por Matthew L. Niemiller, Pamela B. Hart, Jonathan W. Armbruster, Michael W. Sandel, Eric C. Maxwell y C. Lael Anderson, y publicado en la revista Scientific Reports.

El análisis de la especie confirmó la creación de un nuevo género dentro de la familia Amblyopsidae.
La presencia del Demogorgonichthys arcanus en un ecosistema monitoreado biológicamente desde 1990 sin registros previos se explica por las variaciones frecuentes en el nivel del agua y su similitud taxonómica con el pez ciego del sur (Typhlichthys subterraneus), especie con la que coexiste en el mismo acuífero.
Anatómicamente, el pez carece de ojos externos y de pigmentación en la piel, presentando un aspecto traslúcido.
Posee una joroba nucal, un hocico aplanado con la boca orientada hacia arriba y un sistema cefálico de detección de vibraciones acuáticas para capturar presas.
Las pruebas de laboratorio registraron diferencias en la estructura ósea mandibular respecto a sus parientes más cercanos, así como variaciones esqueléticas particulares.
Los análisis genéticos determinaron que este linaje se separó de sus parientes más cercanos hace 11,6 millones de años, durante el Mioceno.
Los datos moleculares mostraron mutaciones y deleciones en el gen encargado de codificar la proteína de la visión en la luz, proceso que derivó en la degradación de la función visual y en una adaptación cueva-dependiente independiente.
La especie califica como críticamente amenazada debido a que su presencia reportada se limita a un área acuática estimada en cuatro kilómetros cuadrados dentro de un solo sistema kárstico.
Los autores del estudio señalaron que el entorno enfrenta riesgos por variaciones climáticas y filtración de contaminantes, por lo que solicitaron la implementación de medidas de protección para las aguas subterráneas de la zona.




