La lanzadora de softbol recuerda que tenía apenas 12 años, su madre comenzó a enviarla al estadio donde el entrenador Santos Dotel. Dice el softbol es su vida
De caminar kilómetros para llegar a los entrenamientos, de su madre pedir 50 pesos prestados para pagar un pasaje para ir a las practicas y entrenar lanzamientos contra una pared, fueron parte de los sacrifificio que vivió la lanzadora de softbol, Anyela Gómez, que ganó bronce en los pasados Juegos, donde ganó tres partidos memorables.
En el pequeño pueblo de Guazara, distrito municipal, en Barahona, todavía suena el eco de aquellas pelotas donde una niña lanzaba con fuerza contra una pared, sin saber que años después, estaría en el montículo representando a su país en un evento regional.
Afirma que tiene la serenidad de quien ha aprendido que los grandes sueños no se construyen de un día para otro.
Valora apoyo temprano
Es el resultado de una historia que comenzó desde niña y que tiene como protagonistas principales a sus padres, Eliaziris Ruiz Garo y Ángel Gómez Pérez, y a una mujer que ocupa un lugar especial en su corazón: su abuela, Rosa Julia Garó, ya fallecida. “Mi abuela la adoré con locura, fue mi principal fanática”, insiste. Y abunda: “Mi mamá se preocupaba cuando yo no llegaba a la hora a la casa porque no teníamos teléfonos para comunicarnos”.

Heredó el softbol de su Padre
Anyela heredó de su padre el amor por el softbol. En su familia siempre hubo una pelota, un terreno y una conversación relacionada con ese deporte. “Mi familia me inculcó a jugar softbol”, recuerda. Desde muy pequeña entendió que aquel deporte podía convertirse en algo más que un entretenimiento. “Mi pasión es el softbol y lo supe desde los cinco o seis años de edad”, narra al hablar con HOY.
En la escuela jugó voleibol y baloncesto. Pero cuando tenía que escoger un deporte siempre terminaba siendo la misma: El softbol.




