Joli quedó entre las 20 semifinalistas del Miss Universo República Dominicana y su participación fue de las más comentadas. Expertos analizaron su regreso, la evolución de los certámenes de belleza y cómo han cambiado las reglas.
Dicen que “el buen hijo a su casa vuelve”, y el refrán le cae como anillo al dedo a Mayra Joli, Miss Santo Domingo Norte, quien regresó al escenario del Miss República Dominicana 35 años después de haber concursado por primera vez.
En 1990 tenía 24 años. Ahora tiene 60, es abogada de inmigración, tiene su propia firma, está casada y es madre. Elementos que ahora son parte de su historia, pero que años atrás habrían sido suficientes para dejarla fuera del concurso.
Joli quedó entre las 20 semifinalistas del Miss Universo República Dominicana y recibió el reconocimiento de Miss Superación. Pero no volvió a “casa” con la intención de llevarse la corona. Su propósito, según dijo en una entrevista en el periódico HOY, era cuestionar desde adentro los cambios en las reglas que hicieron posible su regreso.
“Yo entré para que cierren la puerta”, dijo con jocosidad.
Una protesta con tacones

Para Joli, su regreso no fue la oportunidad de cumplir un sueño pendiente.
“Y cuando abrieron la edad, yo no dije: ‘ay, el concurso, me voy a meter porque ese ha sido mi sueño’. No. Mi sueño ya yo lo cumplí. Eso fue para ayudar a las muchachas”, explicó.
“Yo representé a la República Dominicana en la Señora Mundo y Señora Universo. Concursos de señoras, de divorciadas, casadas, los hay. ¿Por qué entonces hay que imponerse en el concurso de Miss? Yo quería que la esencia del Miss se conservara”, dijo con convicción.
Dijo que su idea era entrar al concurso para “que vuelva la esencia del Miss”.
“Si usted no realizó su sueño, bueno, pues tenga una hija y realícelo a través de ella, la jovencita, no venga para esto. Esto tiene que acabar. Yo entré para que cierren la puerta y para que vuelva la esencia del Miss República Dominicana Universo”, afirmó jovial.
Y en su regreso, Joli no pasó desapercibida y se convirtió en una de las candidatas que más conversación generó.
“Luego de que entré, no solo el premio Superación, sino que fui la más mediática, pero no porque yo venía con un plan mediático, sino porque tengo demasiadas cosas qué contar, porque tengo más vida, he vivido más que estas muchachas que yo les doblo la edad”, sostuvo mientras sus ademanes le aportaban seguridad.
¿Qué tanto han cambiado los concursos de belleza?
Los cambios no ocurrieron de un día para otro.
Alexander Frías y Edward Tavares, missólogos consultados por este medio, coinciden en que los concursos de belleza han ido modificando sus reglas y la manera de entender a sus candidatas.
Frías, explica que la transformación ha estado relacionada con una sociedad que también ha cambiado.
“Evidentemente, los tiempos cambian y los concursos de belleza han tenido que adaptarse a una sociedad que también ha cambiado. La industria de la belleza no es la excepción”, señaló.
Para Frías, la apertura de Miss Universo debe entenderse como un proceso que comenzó antes de la eliminación de las restricciones de edad, estado civil y maternidad.
Uno de los puntos que ambos mencionan en esta transformación fue el caso de Jenna Talackova, ocurrido en 2012. Talackova, una mujer trans, había sido descalificada del Miss Universo Canadá y posteriormente la organización modificó sus reglas para permitir la participación de mujeres trans.
El proceso tuvo otro momento importante en 2018, cuando Ángela Ponce, representante de España, se convirtió en la primera mujer trans en competir en Miss Universo.
Otro caso locan es el de Carlina Durán, a quien en 2012 se le retiró el título tras conocerse que había estado casada.
Con el paso del tiempo, el certamen fue ampliando el perfil de las mujeres que podían competir. Según los missólogos, Miss Universo permitió desde 2023 la participación de mujeres casadas y madres, mientras que desde 2024 eliminó el límite máximo de edad.
Para Edward Tavares, publicista, comunicador y fundador de E!Misso y MISSOSOLOGYRD, plataformas especializadas en concursos de belleza, estos cambios representan una evolución.
“La eliminación de restricciones relacionadas con la edad, el estado civil y la maternidad responde principalmente a las nuevas reglas de Miss Universo, a las cuales debe adaptarse la franquicia nacional. Para mí, esto representa un avance, porque ser madre, estar casada o superar determinada edad no debería impedir que una mujer cumpla su sueño de participar y representar a su país”, afirmó.
Pero la pregunta no termina en quién puede entrar. También está quién termina ganando. Más mujeres pueden entrar, ¿pero cambió la ganadora?
Para Frías, esta es precisamente una de las discusiones más interesantes de la nueva etapa. “Cambió la puerta de entrada, pero no necesariamente ha cambiado por completo el perfil de la mujer que termina ganando”, sostuvo.
Entiende que ampliar las posibilidades de participación no significa automáticamente que todos los perfiles compitan en igualdad de condiciones.
“Puede verse como un avance, porque permite que mujeres que anteriormente estaban excluidas tengan acceso a una plataforma internacional. Sin embargo, también abre un debate sobre la naturaleza de la competencia. Desde mi punto de vista, ampliar la participación no significa necesariamente que todas las candidatas enfrenten las mismas condiciones”, explicó.
Tavares tiene una mirada más favorable sobre la apertura. Considera que una mujer de 35, 40 o incluso 60 años puede llegar a una competencia con ventajas que una candidata más joven todavía no ha desarrollado: experiencia profesional y personal, madurez y mayor seguridad para desenvolverse.
“Una candidata de 35, 40 o 60 años puede tener como ventaja una mayor experiencia de vida, preparación profesional, madurez y seguridad para desenvolverse en distintos escenarios”, detalló.
Pero también reconoce que una candidata mayor puede enfrentar prejuicios relacionados con la edad y mayores exigencias físicas durante la competencia. Para él, al final, la edad no debería decidir quién gana.
“No considero que exista una edad ideal para ganar”, afirmó.
Mayra ya había vivido las dos épocas
Y pocas candidatas podían hablar del contraste entre esas dos etapas con tanta propiedad como Joli.
Cuando volvió a competir, no solo se encontró con reglas distintas. También se encontró con un concurso que, según su experiencia, había cambiado en su forma de presentarse.
“La preparación siempre ha sido la misma, siempre quieren belleza de afuera, pero alguien que pueda, en pocos segundos coordinar una respuesta que tenga forma”, explicó.
Para ella, la preparación sigue siendo fundamental, pero también ha cambiado la manera de mostrar a las candidatas.
Uno de los cambios que más llamó su atención fue el vestuario. Dijo que los vestidos de antes tenían más movimiento, mientras que ahora predomina la pedrería.
También recuerda que en su primera etapa las candidatas eran conocidas principalmente a través de los periódicos, mientras que ahora las redes sociales pueden convertirlas en figuras conocidas antes incluso de llegar a la competencia. “En ese tiempo, nosotras éramos famosas en el periódico, ahora en las redes”, dijo.
La propia Joli reconoce que ella tampoco es la misma mujer que subió a una pasarela en 1990. “La vida me volvió extrovertida. Yo no era así, yo era calladita… la gente decía que yo daba para enfermera y ya yo era abogada”, contó entre risas.
Su experiencia profesional y personal terminó siendo parte de lo que llevó al concurso.
“Para cuando yo me paré en un escenario, ninguna de esas niñas habían nacido, entonces, ¿cómo van a competir?”, cuestionó.
Antes y ahora: no todos buscan la misma reina
Los concursos tampoco evolucionaron todos en la misma dirección.
Según los missólogos consultados, cada certamen mantiene una identidad particular y eso también determina qué busca en una candidata.
Miss Earth tiene como centro la defensa del medioambiente y la sostenibilidad.
Miss Supranational combina la imagen de modelo y reina de belleza, con énfasis en la pasarela, la imagen y la comunicación. De acuerdo con la información aportada por los expertos, permite actualmente la participación de madres y mujeres divorciadas, pero mantiene un rango de edad de 18 a 32 años y no permite mujeres casadas.
Miss Grand International tiene una propuesta más orientada al espectáculo, la presencia escénica, la personalidad y la interacción digital.
Es decir, aunque todos llevan la palabra “Miss”, no todos están buscando exactamente el mismo tipo de reina.
También cambió la preparación
La transformación no está solamente en las reglas.
Frías considera que hoy las candidatas llegan a los concursos con una preparación mucho más amplia.
Oratoria, comunicación, pasarela, redes sociales, formación académica y experiencia profesional forman parte de una preparación que, según explica, se ha desarrollado alrededor de la industria de los concursos.
“Hoy esos elementos siguen siendo importantes, pero se han incorporado otros factores: la historia personal, preparación académica y profesional, capacidad de comunicación, proyectos sociales, liderazgo y, en algunos casos, la incidencia que una candidata tenga en plataformas digitales”, dijo.
Esto contrasta con una época en la que, según su análisis, la belleza, la presencia escénica y la personalidad tenían un peso mucho mayor.
Frías pone como ejemplo a Oxana Fedorova, Miss Universo 2002, cuyo triunfo demuestra el peso que podían tener entonces la belleza, la presencia escénica, la personalidad y el desempeño durante la competencia.
La evolución también alcanzó a Miss World. Frías señala que durante la década de 2010 ese certamen redujo el protagonismo de segmentos relacionados con el traje de baño y fortaleció competencias vinculadas con proyectos sociales, talento, deporte, multimedia y preparación.
La reina, entonces, dejó de ser solamente una mujer que debía verse bien sobre una pasarela. Ahora también tiene que saber qué decir cuando le entregan un micrófono.
El caso dominicano
En República Dominicana, la transformación también tiene sus propios capítulos.
Antes de Mayra Joli, Haidy Cruz había marcado un precedente al competir en el Miss República Dominicana Universo 2024 a los 46 años y convertirse en la candidata de mayor edad en participar hasta ese momento. Además, llegó hasta la segunda finalista.
Dos años después, Joli rompió nuevamente ese registro al competir con 60 años.




