Expertos explican si existen superalimentos anticancerígenos y qué papel tiene realmente la alimentación en la prevención del cáncer.
La alimentación puede contribuir a reducir el riesgo de cáncer, pero especialistas advierten contra la idea de que un alimento por sí solo pueda prevenir o combatir la enfermedad.
La idea de que existen determinados alimentos capaces de actuar como una especie de “escudo” contra el cáncer se ha extendido en redes sociales y contenidos sobre nutrición. Sin embargo, especialistas en oncología y nutrición llaman a diferenciar entre una alimentación saludable y las promesas asociadas a los llamados “superalimentos”.
Una de las principales dudas de los pacientes es precisamente si existe algún alimento con propiedades anticancerígenas capaces de prevenir o combatir la enfermedad. Especialistas de la Fundación Jiménez Díaz han señalado que esta es una de las preguntas frecuentes entre pacientes oncológicos y han advertido sobre diversos mitos relacionados con la alimentación.
No existe un alimento milagroso contra el cáncer
El término “superalimento” suele utilizarse para describir productos a los que se atribuyen propiedades nutricionales extraordinarias. Sin embargo, expertos en nutrición han cuestionado que esta denominación tenga un significado científico concreto.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), por ejemplo, señala que algunas de las propiedades atribuidas a estos productos proceden de estudios preliminares y que, en numerosos casos, todavía hacen falta investigaciones para confirmar sus beneficios en seres humanos.
En el caso del cáncer, la evidencia científica apunta más hacia el conjunto de los hábitos alimentarios que hacia un alimento específico.
Frutas, verduras y legumbres sí forman parte de una dieta saludable
Una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos de origen vegetal puede contribuir a mantener una dieta saludable y está relacionada con una reducción del riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.
Pero esto no significa que comer un alimento concreto pueda impedir que una persona desarrolle la enfermedad.
Investigaciones y recomendaciones de instituciones especializadas han destacado el papel de una alimentación equilibrada junto con otros hábitos, como realizar actividad física, evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y mantener un peso saludable.
¿Y alimentos como el brócoli, los frutos rojos o el tomate?
Algunos alimentos contienen sustancias que han sido estudiadas por sus posibles efectos biológicos. El brócoli, por ejemplo, contiene sulforafano; los tomates aportan licopeno y las frutas y verduras contienen diversos compuestos antioxidantes y fitoquímicos.
El hecho de que determinados componentes hayan mostrado efectos en estudios de laboratorio no significa automáticamente que consumir el alimento pueda prevenir o tratar un cáncer en una persona.
Por eso, los especialistas recomiendan evitar las afirmaciones que convierten determinados productos en supuestos tratamientos naturales contra la enfermedad.
La alimentación es parte de la prevención, no un tratamiento
Durante el tratamiento oncológico, además, la alimentación adquiere una importancia particular. La Fundación Jiménez Díaz advierte sobre el riesgo de desnutrición en pacientes con cáncer y señala la importancia de mantener una nutrición adecuada, prevenir la pérdida de peso y fomentar la actividad física dentro de las posibilidades de cada paciente.
De esta manera, más que buscar un supuesto “superalimento anticancerígeno”, los especialistas ponen el énfasis en mantener un patrón alimentario equilibrado y hábitos saludables.
En definitiva, no existe evidencia que permita considerar a un alimento aislado como una cura contra el cáncer. Una dieta variada puede formar parte de una estrategia para reducir factores de riesgo, pero no sustituye los tratamientos médicos ni las recomendaciones de profesionales de la salud.




