
Por Rafael Menoscal Reynoso
Los últimos actos vandálicos ocurridos en el país deben llamar la atención de las autoridades y, sobre todo, de la familia dominicana, porque la criminalidad no puede apoderarse de nuestra población. Estamos compelidos a enfrentar este desenfreno.
Aunque siempre ha existido delincuencia, la violencia actual supera cualquier ficción de Hollywood. Lo preocupante es que en muchos crímenes participan, y hasta dirigen, agentes policiales o militares activos, lo que eleva la peligrosidad.
Ante esta barbarie, la familia tiene la responsabilidad ineludible de rescatar los valores esenciales desde el hogar, cerrándole el paso a la impunidad y al desvío moral. El Estado debe garantizar justicia implacable, pero la salvación de nuestra sociedad empieza en la conciencia que formamos en casa.
No debemos seguir normalizando la tragedia en nuestras calles.
Es urgente actuar antes que el miedo nos devore por completo.
¡ES MI CRITERIO!




