Logro. Esta dominicana que estudió en la UASD, y que hoy lidera un laboratorio de investigación en la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC Health) desarrollando terapias que combaten tumores sólidos, ha comprometido grandes oportunidades en su vida por guardar los sábados
Además de ser “una dominicana que triunfó en Estados Unidos”, la doctora Leidy Diana Caraballo Galvá es un ejemplo de fortaleza y fidelidad hacia los ideales y las convicciones propias. Esta egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), hoy lidera un laboratorio de investigación en la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC Health) desarrollando terapias que combaten tumores sólidos. Trabaja en una de las áreas más avanzadas de la medicina, pero su trayectoria está profundamente marcada por su firmeza hacia su fe, sus creencias personales y raíces dominicanas.
Detrás de los logros de esta científica, hay una importante decisión que merece ser destacada y que nunca ha puesto en duda: no trabajar ni estudiar los sábados, aunque eso significara renunciar a algunas oportunidades. Ella ha integrado la observancia de este día como un acto de fe y confianza hacia Dios. Desde su óptica, éste es especialmente reservado para el descanso, la adoración y la conexión. “Para mí, guardar el sábado es una expresión de amor, lealtad y gratitud hacia Dios, una manera de reconocer que Él tiene la prioridad en mi vida”, asegura Caraballo Galvá.
Además de hacer esto porque le ayuda a mantener el equilibrio, restaurar sus fuerzas y recordar que su identidad no está definida por sus logros profesionales, sino por su relación con Dios, la especialista indica que, como científica, entiende que el descanso no es una pausa en la productividad, sino un “catalizador esencial para potenciar el rendimiento intelectual”. Pero esta firmeza no apareció de la nada, ha sido cultivada desde sus años como estudiante, en donde aprendió a avanzar en entornos exigentes y de alto rendimiento sin negociar aquello que consideraba imprescindible.
Hacer valer la decisión
Durante su recorrido como investigadora, se han presentado ocasiones en las que tuvo que tomar decisiones difíciles dentro de ambientes académicos y profesionales para mantenerse fiel a sus convicciones. Uno de los retos más importantes que vivió fue ausentarse en sus exámenes de nivel de francés requeridos para la admisión a un programa de maestría en Francia, ya que este correspondía a un sábado.
“Decidí no presentarme ese día, aun sabiendo que podía perder una oportunidad que había esperado durante mucho tiempo. Para mí, ser fiel a Dios era más importante, y con el tiempo pude ver cómo Él honró esa decisión.” De la misma forma, sus graduaciones de la UASD y del Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse (INSA Toulouse), ambas acontecieron un sábado, y por igual decidió no presentarse.
Posteriormente, mientras cursaba su doctorado en Augusta University, experimentó una situación similar en la ceremonia de bata blanca, la cual fue realizada un sábado y en esta ocasión, el evento era obligatorio. No obstante, la científica presentó una solicitud formal explicando sus convicciones religiosas, la universidad respetó su decisión y le permitió recibir su bata blanca de manera individual en otro momento.
Ciencia y propósito
Aunque lo parezca, su historia no se trata solamente de resistir, eventualmente, la ciencia terminó convirtiéndose en la herramienta clave mediante la cual aún continúa buscando cumplir un propósito mayor, desde investigar el cáncer hasta formar a otros científicos.
Para Caraballo, el éxito no se mide únicamente por títulos, publicaciones o reconocimientos, este consiste en vivir de acuerdo con sus valores, cumplir el propósito para el cual Dios la creó y utilizar sus talentos para servir a los demás. Su motivación es tener en sus manos la posibilidad de llegar a desarrollar tratamientos que salven vidas. Leidy Caraballo ha sido docente en la UASD y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), su próximo objetivo es abrir pasantías de investigación en su laboratorio, para formar a la siguiente generación de investigadores y profesionales de salud.
Afirmó: “si mi trabajo contribuye a mejorar la vida de pacientes con cáncer y, al mismo tiempo, abre puertas para otros jóvenes que sueñan con alcanzar sus metas, entonces me considero una persona exitosa…, además, si logro transmitir a mis hijos mis valores cristianos y mi fe, y puedo ver vidas transformadas por el amor de Dios, a través de mi testimonio, y de mis descubrimientos científicos, sentiré que he cumplido el propósito que Dios ha puesto en mi vida”.
Lo que el curriculum no alcanza a contar
“No veo mi fe y mi vocación científica como identidades separadas. Soy la misma persona en ambos contextos, guiada por los mismos valores y principios”, manifestó la doctora.

Luego de las largas noches de estudio, dificultades económicas, una complicación en su embarazo y otros desafíos de salud que enfrentó en su camino, la fe, perseverancia y esperanza que viven en ella son las que reflejan en su vida los triunfos que hoy ha obtenido. Por esto, detrás de sus títulos, publicaciones y reconocimientos hay una historia que su hoja de vida no alcanza a contar: la de una mujer que decidió no separar su fe de su vocación, que encontró en esa convicción una forma de darle sentido a todo lo que ha construido, y los sacrificios de una familia que creyó en ella y la apoyó hasta en los momentos de incertidumbre. Hoy es una de las mujeres que pone en alto a República Dominicana, demostrando que mantenerse fiel a los valores y principios que definen tu vida, es el primer paso para el éxito.




