
Por Rafael Menoscal Reynoso
Sin darnos cuenta, pero ante los ojos de todos, la criminalidad está siendo incentivada descaradamente.
Diversos medios forman parte de esa telaraña maligna y muchas plataformas digitales, en su podredumbre, se constituyen en la delincuencia misma.
La inmundicia pretende desacreditar el sistema político e insertarse en el poder.
Vienen asaltando las mentes débiles, a las más vulnerables, que en República Dominicana son una parte considerable.
La familia está sentenciada y la criminalidad la tiene contra las cuerdas; con los hijos escapando de las manos.
Los políticos están atemorizados, aterrados por la corrupción que los envuelve y sus incompetencias.
El Estado tiene el deber constitucional de proteger nuestro núcleo familiar y evitar que el país siga yendo a la deriva. Si no se hace, ellos serán los grandes responsables y los mayores perdedores.
¡Para evitar lamentaciones, actuemos a tiempo!
¡ES MI CRITERIO!




