Están habilitados para votar un total aproximado de 158.7 millones de electores, de acuerdo con los datos del censo reportados por el Tribunal Electoral
La elección presidencial de Brasil se decidirá mañana, 25 de octubre, en una segunda vuelta que enfrenta al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro y que pondrá a prueba la historia electoral del país, al medir si el líder progresista logra revertir la ventaja obtenida por la ultraderecha en la primera vuelta, algo inédito en casi tres décadas.
El presidente brasileño, que busca la reelección tras completar casi cuatro años en el poder, intentará romper una tendencia que se ha mantenido desde el retorno de los comicios presidenciales directos a Brasil en 1989: el candidato que lidera la primera vuelta siempre ha llegado al Palacio de Planalto.
A sus 80 años, Lula, con una carrera electoral de más de 37 años, afronta su séptima candidatura presidencial, donde llega a la segunda vuelta en desventaja por primera vez tras ubicarse en la votación del pasado 4 de octubre, con el 45.16 % de los votos, detrás del hijo primogénito del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, que logró el 47.03 %.
Apelan a la esperanza.-
En sus últimas propaganda, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro apelaron a la esperanza y al cambio en sus respectivos anuncios de propaganda electoral emitidos este viernes.
Lula inició su último bloque de propaganda electoral con un video recapitulando las supuestas causas de corrupción y escándalos que envuelven a su rival, en un anuncio encabezado y locutado íntegramente por mujeres.
Por otro lado, Bolsonaro eligió comenzar su último anuncio con músicos tocando el himno nacional en varias ciudades del país y un mensaje de agradecimiento al pueblo brasileño, el cual le ha dado “clases” y lo ha transformado en un “nuevo Flávio”. “Agradezco por todo el cariño, por todos los abrazos apretados, cada beso, cada palabra de ánimo. Fue muy emocionante”, dijo, mientras la pieza publicitaria lo muestra en sus recorridos.




