El proceso judicial contra Rivera se centra en un presunto esquema de influencia extranjera y lavado de dinero
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, testificará en el juicio federal contra el excongresista de Miami David Rivera, acusado de realizar gestiones de cabildeo encubiertas a favor del gobierno venezolano durante la primera administración de Donald Trump.
El proceso judicial inició este lunes y se centra en un presunto esquema de influencia extranjera y lavado de dinero, mediante el cual Rivera habría utilizado sus contactos políticos en Washington para intentar suavizar la política estadounidense hacia Venezuela.
Según la fiscalía, Rivera actuó en beneficio del entonces gobierno de Nicolás Maduro, gestionando reuniones y contactos con figuras clave en Estados Unidos, incluida la Casa Blanca, a cambio de un contrato de 50 millones de dólares presuntamente vinculado a la estatal petrolera PDVSA.
Los fiscales sostienen que el exlegislador también coordinó acciones junto a aliados políticos y empresarios, con el objetivo de promover una normalización de las relaciones entre ambos países.
El testimonio de Rubio es considerado inusual y de alto perfil, ya que se trata de un funcionario en ejercicio del gabinete presidencial. De acuerdo con la acusación, Rivera lo consideraba un aliado clave y sostuvo reuniones con él en 2017, en medio de los esfuerzos para influir en la política hacia Caracas.




