Crédito al sector creció 67% desde 2020, la morosidad cae a 0.3% y autoridades apuestan por lujo y reuniones
La dimensión financiera del turismo dominicano quedó expuesta con contundencia en la celebración del foro “Capital, Confianza y Crecimiento: Banca y Turismo”.
En ese espacio, líderes empresariales, autoridades regulatorias y funcionarios presentaron ayer cifras que colocan al sector no solo como principal generador de visitantes, sino como una de las plataformas más robustas de inversión, crédito, infraestructura y expansión productiva de República Dominicana.
Indicaron que tiene una exposición combinada de capital que ronda los US$3,300 millones entre cartera bancaria, fondos de inversión, ahorro previsional y financiamiento complementario.
El encuentro, organizado por la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA) y la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores) en el Hotel El Embajador, dejó como principal conclusión que el crecimiento del turismo durante las últimas décadas ha estado estrechamente vinculado a una profundización sostenida del financiamiento, la confianza de inversionistas y una articulación cada vez más amplia entre banca, mercado de capitales, conectividad, construcción y política pública.
El presidente de Asonahores, Juan Bancalari, situó uno de los primeros grandes indicadores, cuando dijo que entre 2020 y 2025 la cartera de crédito de la banca múltiple destinada al turismo aumentó 67%, hasta superar RD$112,000 millones. Ese flujo, según calculó, ha sido determinante para financiar nuevos proyectos, modernización de la planta hotelera y ampliación de la oferta complementaria, reflejando una mayor confianza del sistema financiero en uno de los sectores más dinámicos del aparato económico nacional.
Mientras, Rosanna Ruiz, presidenta de la ABA, colocó el fenómeno en perspectiva de largo plazo al destacar que durante los últimos 35 años el valor agregado del turismo creció a una tasa promedio anual de 6.6%, casi un 30% por encima del crecimiento promedio de la economía dominicana, que fue de 5.1%.
De acuerdo con los números que mencionó, en las últimas tres décadas el crédito al turismo avanzó a un ritmo promedio anual de 24%, frente a 15% de la cartera comercial general, una diferencia que transformó el peso del turismo dentro del financiamiento productivo. Así las cosas, pasó de representar 1.2% de la cartera comercial en 1996 a 9.2% en 2025, que se eleva a 21% cuando se observan únicamente créditos en moneda extranjera.
Durante el encuentro también se advirtió sobre retos futuros. Cedeño señaló riesgos climáticos, necesidad de ampliar financiamiento verde, adopción de taxonomía sostenible y mayor diversificación de actores financieros, dado que parte importante del crédito turístico permanece concentrado.
La ABA reconoció a David Collado por su transparencia, promoción e impulso a la inversión turística, subrayó su papel en recuperación, posicionamiento internacional y fortalecimiento de confianza.
Las cifras, exposiciones y diagnósticos presentados dejaron como señal que el turismo dominicano se consolida como una estructura económica donde banca, fondos, mercado de capitales, inversión pública y expansión privada operan de manera cada vez más integrada, con efectos directos sobre el crecimiento.
Según Ruiz, ese proceso demuestra que la banca múltiple no ha sido observadora del desarrollo turístico, sino un aliado estratégico con visión de largo plazo, capaz de convertir financiamiento en expansión económica, empleo y generación de divisas.
En la actividad, el ministro de Turismo, David Collado, vinculó ese desempeño con la confianza. Desde su punto de vista, República Dominicana vive uno de sus mejores momentos turísticos por la confianza de inversionistas, banca, aerolíneas y visitantes, en una dinámica que permitió récords de llegadas, conectividad y ocupación. También resaltó el respaldo de la banca durante la pandemia, cuando el sector enfrentó uno de sus períodos más complejos y el sistema financiero sostuvo estabilidad y recuperación. Desde la Superintendencia de Bancos, el asesor general Enmanuel Cedeño aportó una radiografía técnica y aritmética más amplia.
Informó que la morosidad del turismo se ubicó en apenas 0.3% al cierre de marzo de 2026, una de las más bajas de toda la cartera bancaria. Explicó además que la cartera bancaria turística alcanzó en 2025 unos US$1,860 millones, equivalentes a cerca de RD$117,000 millones, mientras el financiamiento no bancario canalizado por fondos de inversión cerrados sumó US$1,231 millones adicionales, con una participación determinante de fondos de pensiones. Al sumársele el financiamiento complementario internacional, esa estructura ronda una exposición total de US$3,300 millones.
Cedeño explicó que alrededor del 65% de los créditos turísticos presenta clasificaciones A y B, correspondientes a perfiles de alta calidad, mientras cerca del 90% de esos préstamos está denominado en moneda extranjera y exhibe condiciones favorables de tasa y garantías. Añadió que por cada peso prestado al sector existe más de tres pesos en garantías admisibles, reflejando una estructura de riesgo particularmente sólida.
Recordó que en la pandemia la combinación de reestructuración temporal, transparencia regulatoria, medidas de Junta Monetaria y apoyo bancario evitó una ruptura mayor, permitiendo que la recuperación se transformara en caso de estudio sobre manejo financiero en escenarios de crisis. En tanto, la viceministra técnica del Ministerio de Turismo, Jacqueline Mora, presentó el mapa estructural del nuevo turismo dominicano bajo una fórmula definida por inversión, conectividad y turismo.
Señaló que República Dominicana cuenta con siete aeropuertos internacionales, siete puertos de cruceros, más de 86,000 habitaciones hoteleras, más de 142,000 habitaciones no hoteleras y más de 1,750 atracciones turísticas identificadas, además de 918 bares y restaurantes con licencia.
La estrategia del lado oficial
Mora indicó que en 2025 el país recibió 11.6 millones de visitantes y que en el primer trimestre de 2026 el crecimiento ronda 11%, pese a guerras, conflictos, alzas de precios y tensiones en líneas aéreas internacionales. Resaltó que República Dominicana elevó su participación en el mercado latinoamericano de 6% antes de la pandemia a 8%, y en el Caribe de 25% a 28%. Afirmó además que el turismo representa alrededor de 18% del PIB ampliado, genera cerca de 200,000 empleos directos y más de 900,000 en toda su cadena de valor, con impacto en construcción, transporte, manufactura, comercio, inmobiliario y servicios. Solo las compras formales de hoteles alcanzan RD$98,000 millones anuales.
Defendió que la estrategia oficial ya no se concentra en sol y playa, sino en diversificación hacia turismo de lujo, reuniones, salud, deportes y sostenibilidad, incluyendo el desarrollo de un nuevo centro de convenciones, fortalecimiento de la aviación y consolidación del país como punto de conexión aérea regional.




