El actor interpreta uno de los papeles más desquiciados de su carrera en la nueva película de Alejandro G. Iñárritu
Tom Cruise no es ajeno a las transformaciones. Al fin y al cabo, su excéntrica personalidad pública se adapta perfectamente al compromiso que exigen papeles tan estrambóticos como el del maniático e impulsivo productor de cine Les Grossman en Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! (2008), vestido con prótesis de delincuente sexual y un traje de gordo. Al actor le encantan los giros poderosos y atrevidos, y no se puede decir que habite una zona de confort, ya que ha arriesgado la vida y la integridad física por su amor al cine (por ejemplo, cada vez que se ha subido a un avión o se ha tirado por un acantilado en moto en la franquicia Misión: Imposible).
Ahora que lo pienso, más que una sorpresa, su desquiciado papel protagonista en Digger, la próxima película de Alejandro G. Iñárritu, director de la aclamada Birdman, se veía venir de largo. La película se anunció en 2024, un par de años después del estreno de Top Gun: Maverick, y ahora, por fin, se acaba de presentar un tráiler en CinemaCon que revela algo más sobre su premisa y la salvaje reinvención estética de Tom Cruise.
El actor interpreta a un arrogante barón del petróleo que instiga una crisis ecológica con el potencial de desembocar en una guerra nuclear, un acontecimiento tan catastrófico que involucra al mismísimo presidente de los EE.UU. (John Goodman). Al parecer, Cruise adopta un acento sureño, luce una barriga cervecera que enseña orgulloso y un corte rapado a los lados que está pidiendo a gritos un tratamiento anticaída. Así descrito, nos recuerda al bueno de Grossman.
Basándose en el tráiler, Variety sugiere que esta comedia del director mexicano presenta un cierto parecido a Dr. Strangelove, la sátira nuclear de los 60 dirigida por Stanley Kubrick. Iñárritu describió la transformación de Cruise como “intrépida” y la comparó con otros papeles del actor en los que ha desafiado a la muerte, lo cuál es lo menos sorprendente de todo. El miedo es, probablemente, un de los rasgos que menos define a Cruise, un actor que parece dispuesto a hacerlo todo en pantalla, en parte por el compromiso con su oficio, pero también porque hay en él una temeridad casi irracional. Variety, por otro lado, afirma que la película es de una “intensidad maníaca”, como la ya mencionada obra de Kubrick. No es de extrañar, pues, que Iñárritu haya recurrido a uno de los nombres más intrépidos y notorios de Hollywood para este proyecto.
No obstante, nada de esto garantiza que funcione. La trama parece ridícula y la interpretación de Cruise, caricaturesca; algo que no tiene por qué ser malo en un principio, aunque es posible que el público no piense lo mismo, especialmente los fans de Cruise, acostumbrados como están a verlo en papeles de héroe.
Hay mucho en juego. Warner Bros. ha inyectado un presupuesto de 125 millones de dólares en Digger. En su defensa, cabe señalar que la última película de Iñárritu en cines, The Revenant (El renacido), estrenada en 2015, recaudó 500 millones en taquilla. Esperemos que Cruise no tenga que arrepentirse de haber hecho de Coronel Sanders a las órdenes de Iñárritu.




