
Por Rafael Menoscal Reynoso
Las constituciones, códigos y marcos legales requieren una evolución constante para alinearse con la realidad de cada país y la dinámica global; porque la rigidez normativa resulta retranca ante los cambios. Pero jamás debe vulnerarse la integridad de los derechos adquiridos, ya que los gobiernos son transitorios, mientras la nación continúa su curso.
Nuestra construcción democrática no fue un evento fortuito, sino un proyecto marcado por mucho dolor, sacrificios incalculables y la entrega de vidas valiosas de numerosos dominicanos y dominicanas.
Resulta inaceptable retroceder mediante legislaciones que, movidas por intereses políticos, personales o ambiciones pasajeras, amenacen lo alcanzado hasta ahora.
República Dominicana ha consolidado un progreso significativo durante las últimas décadas, pese a las recurrentes malas prácticas de la clase política.
El destino de nuestro desarrollo nacional no debe quedar supeditado, bajo ninguna circunstancia, a caprichos particulares de nadie.
¡ES MI CRITERIO!




