
Por Rafael Menoscal Reynoso
Los cambios en el gabinete del gobierno dominicano, esperados siempre en esta fecha, responderán a estrategias político-electorales.
A un año y seis meses de los comicios de 2028, se avecinan ajustes orientados a colocar a figuras politicas importantes en instituciones clave, a fin de reordenar las mismas en esta recta final.
Más allá de rumores, estos serían los últimos relevos trascendentes de la actual administración, situando al primer mandatario en una gran encrucijada.
El dilema radica en controlar los niveles de ansiedad en medio de un cierre de gestión y ante un panorama electoral todavia incierto, procurando evitar que las ambiciones desaten los demonios y pongan en riesgo la política enarbolada por el jefe de Estado en materia de transparencia y anti corrupción.
Impedir un desenlace indeseado, es el verdadero reto presidencial en la fase final de su mandato.
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