Las cifras epidemiológicas reflejan un panorama desafiante. De acuerdo con informes oficiales de salud pública presentados a inicios de 2026, aproximadamente siete de cada diez niños y adolescentes presentan caries
La salud bucodental continúa posicionándose como un componente fundamental del bienestar general de la población.
Sin embargo, en la región predomina la costumbre de acudir a la consulta odontológica únicamente ante episodios de dolor agudo, infecciones severas o pérdida de piezas dentales. Frente a esta realidad, especialistas del sector advierten que la estrategia más efectiva y económica es siempre la prevención primaria antes de que aparezcan las patologías.
Así lo plantea la Dra. Olga Marisela Sánchez Hernández, Directora del Programa de Licenciado en Cirujano Dentista de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), quien señala que una boca sana resulta indispensable para una adecuada alimentación, la comunicación fluida, la autoestima y el desarrollo cotidiano sin molestias.
Las cifras epidemiológicas reflejan un panorama desafiante. De acuerdo con informes oficiales de salud pública presentados a inicios de 2026, aproximadamente siete de cada diez niños y adolescentes presentan caries. Asimismo, registros del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Patologías Bucales (SIVEPAB) revelan que solo el 24.6 % de la población de entre 2 y 19 años atendida en servicios públicos se encuentra completamente libre de caries, lo que implica que cerca del 75 % ha padecido la enfermedad.
Múltiples factores de riesgo y alerta por bruxismo
La caries dental es una patología multifactorial en la que interactúan bacterias, azúcares en la dieta, higiene deficiente y condiciones genéticas individuales. De no ser tratada a tiempo, puede derivar en infecciones complejas, ausentismo académico o laboral y la extracción del diente. Por su parte, la enfermedad periodontal —que abarca desde la gingivitis inicial hasta la periodontitis con movilidad dental— afecta a entre el 50 % y el 70 % de los adultos según diversos estudios poblacionales.
A este escenario se suma el incremento del bruxismo, un hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes que llega a alcanzar una prevalencia de hasta un 60 % en adultos de entre 30 y 59 años. Impulsado en gran medida por el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño, el bruxismo genera desgaste, fracturas dentales, cefaleas recurrentes y dolores en la articulación temporomandibular. Para su abordaje se aconsejan técnicas de manejo del estrés y, bajo prescripción profesional, el uso de férulas oclusales hechas a medida.
Recomendaciones clave para el cuidado diario
Para reducir la incidencia de las enfermedades bucales, los expertos aconsejan adoptar las siguientes medidas preventivas:
Higiene diaria rigurosa: Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con crema dental con flúor (especialmente antes de dormir) y limpiar las zonas interdentales con hilo o cepillos interdentales.
Control nutricional: Disminuir el consumo de refrescos, jugos procesados, alimentos ultraprocesados y golosinas, priorizando el agua simple y una dieta balanceada.
Hitos de prevención: Reemplazar el cepillo dental cada tres meses, evitar el consumo de productos de tabaco y acudir periódicamente a revisiones odontológicas preventivas aunque no se experimente dolor.
Atención a señales de alerta: Consultar a tiempo ante sangrado de encías, mal aliento persistente, sensibilidad, movilidad o llagas que no cicatrizan.




