La institución emisora monitorea de cerca las fluctuaciones y actúa estratégicamente inyectando o retirando dólares de sus reservas internacionales para amortiguar movimientos bruscos
La economía dominicana opera bajo un régimen cambiario de flotación administrada (también conocido como flotación sucia), un esquema financiero mediante el cual el valor del peso dominicano respecto al dólar estadounidense y otras divisas extranjeras es determinado libremente por la oferta y la demanda del mercado, pero bajo la supervisión activa e intervención puntual del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Mercado libre con red de seguridad institucional
En la práctica, este sistema permite que las fuerzas del mercado financiero (impulsadas por el flujo de divisas provenientes del turismo, las remesas familiares, las exportaciones y la inversión extranjera directa) establezcan el tipo de cambio diario.
Cuando existe una abundancia de dólares en la economía, el peso tiende a fortalecerse o mantenerse estable; en contraste, en periodos de escasez o alta demanda para importaciones, la divisa estadounidense experimenta presiones al alza.
Sin embargo, a diferencia de una flotación pura, el Banco Central no se mantiene al margen.
La institución emisora monitorea de cerca las fluctuaciones y actúa estratégicamente inyectando o retirando dólares de sus reservas internacionales para amortiguar movimientos bruscos o especulativos que puedan desestabilizar la economía nacional.




