Brayelin Martínez no llegó hasta aquí por casualidad. Llegó gracias al talento, al sacrificio, la disciplina, la fe y la capacidad de levantarse ante los obstáculos
La estelar rematada, Brayelin Martínez, narra que su infancia transcurrió de manera tranquila, rodeada del amor de su familia y, especialmente, de la entrega de su madre, quien siempre luchó para que ella y sus hermanos fueran felices.
Comenta que su padre le decía cariñosamente “La Beba”, un apodo que todavía guarda con especial afecto.
Aunque hoy es una de las figuras más reconocidas del voleibol dominicano y mundial, Brayelin confiesa que no practicaba deportes en la escuela. “Era una niña tímida, tranquila y muy buena estudiante en el aula”, expone.
La marcaron en su niñez
Exclama que, desde pequeña, tuvo cerca dos grandes referentes que terminaron despertando en ella el interés por el deporte: sus tíos Soterio Ramírez y Jack Michael Martínez, quienes se convirtieron en fuente de inspiración para ella.
No le gusta la cocina
Afirma la capitana de las Reinas que no le gusta mucho la cocina, tiene una rutina diaria de entrenar tres horas en la mañana y tres en la tarde, acompañado también con ir al gimnasio.
Ama su familia
Dice que mantiene una excelente relación con sus hermanos, Jineirys y Brayan. “Nos apoyamos y nos damos consejos entre si para mejorar cada día”, narra Brayelin al hablar para el diario HOY.

“Jineirys y yo estamos juntas en la Selección Nacional, ya tu sabes”, dice.
La vieron como baloncestista
Agrega que los profesores de Educación Física comenzaron a observar condiciones especiales en ella y llegaron a verla como una futura gran baloncestista, pero no fue así. El deporte, sin embargo, tenía reservado otro camino para ella.
Juegos 2003, su inspiración
Opina que los Juegos Panamericanos de 2003 marcaron un antes y un después. Aquella fiesta deportiva que vivió el país despertó aún más su interés y terminó acercándola definitivamente al voleibol, disciplina en la que años después se convertiría en una de las grandes figuras de las Reinas del Caribe.

Su madre la ama
Martínez reconoce que su madre ha sido su principal guía. Su respaldo, sus consejos y sus sacrificios fueron fundamentales durante el proceso de formación de la atleta.
“Desde mis primeros pasos hasta los escenarios internacionales, tuve en ella una persona que siempre me impulsó a seguir adelante”, insiste.
Precisa que el camino hacia el éxito, no ha sido fácil. “He trabajado duro para llegar hasta aquí”. Fuera de la cancha, Brayelin disfruta de una vida sencilla. Estar en casa, ver series de TV y le gusta leer.




