Los resultados vuelven a colocar el aprendizaje en el centro de la discusión nacional entre los diferentes actores del sistema educativo
Tras los resultados del informe PISA, el ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badia, afirmó que el problema de la educación dominicana no es la falta de recursos, sino cómo se están utilizando para elevar la calidad de la enseñanza.
En ese contexto, planteó la necesidad de fortalecer la formación en carreras vinculadas con los empleos que demandará la llamada cuarta revolución industrial, entre ellas semiconductores, ingenierías, ciencias agropecuarias, salud e investigación científica.
Explicó que en el ministerio trabajan para garantizar tanto la calidad como la pertinencia de la oferta académica, de manera que los jóvenes puedan prepararse para las nuevas demandas del mercado laboral.
El funcionario sostuvo que los resultados de PISA deben ser interpretados con una actitud de mejora y con el objetivo de que el país avance hacia mejores posiciones en futuras evaluaciones internacionales. “Necesitamos leer PISA con una actitud de mejora”, expresó, al señalar que el país debe aspirar a colocarse entre los primeros lugares de América Latina.
Santos Badía ofreció estas declaraciones al término de la presentación del primer microchip universitario de República Dominicana, desarrollado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), actividad en la que participó el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, quien, al ser abordado, no ofreció declaraciones sobre los resultados del informe.
Lo más crítico
El resultado más crítico lo registró matemáticas, área en la que República Dominicana obtuvo 339 puntos y ocupó el puesto 83 entre 89 sistemas educativos, mientras, el 90.6 % de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo de competencia.
En lectura, el país alcanzó 346 puntos y ocupó el puesto 80. En tanto, en ciencias obtuvo 361.
En las tres áreas, los resultados permanecieron por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), lo que genera críticas.




