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Justicia en el limbo: Expediente olvidado de piñeros abatidos en un operativo de la DNCD en 2018

Ochenta agentes en la mira y ningún culpable: Así languidece en la impunidad ocho años después la muerte de los dos comerciantes de piña en el Mercado Nuevo de la capital

Santo Domingo. Bajo el manto de la impunidad y olvido, como ha ocurrido con otros hechos donde ha habido militares envueltos, quedó el caso en el que dos comerciantes productores de piñas fueron muertos “por error” por una patrulla de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), el 25 de octubre de 2018 en las inmediaciones del sector Capotillo y el Mercado Nuevo de la Avenida Duarte en Santo Domingo.

En el hecho también resultaron heridos Juan de León de Jesús Reyes (Juan Piña), de 63 años; Mariano Sánchez Vásquez (El Varón), de 57, y Neifi de Jesús Sena Pérez, de 18.

Ocho años después, a cumplirse el 25 del próximo mes, permanecen las interrogantes de siempre: ¿Quiénes los mataron? ¿Qué pasó con ellos? Estas preguntas siguen sin respuestas, mientras los autores se pasean libremente por las calles de algún lugar, o tal vez permanecen en la DNCD o entra filas de la milicia.

Hansel Arias, residente en el sector respaldo María Montez, y Porfirio Estévez, productor de piña de Cotuí, resultaron muertos la madrugada del 25 de octubre del citado año en el patio del Mercado Nuevo, en un enfrentamiento entre agentes de la DNCD y alegados narcotraficantes.

Tan pronto ocurrió el hecho, la DNCD informó que designó una comisión integrada por oficiales de Asuntos Internos, de Contrainteligencia y de Inspectoría de la institución para determinar las reales causas del hecho.

De acuerdo con el informe preliminar de la DNCD, el hecho se produjo cuando oficiales antinarcóticos y miembros de las Fuerzas Armadas, acompañados por representantes del Ministerio Público, abandonaban el sector de Capotillo, luego de realizar un operativo, cuando fueron “acatados a tiros desde la azotea de un edificio”. El incidente ocurrió en las inmediaciones del mercado de la avenida Duarte.

La DNCD dijo entonces que buscaban a un hombre, al cual tenían identificado, quien “habría” disparado con un fusil a los miembros actuantes durante el operativo.

En esa ocasión, la DNCD se limitó a informar que “estamos recién iniciando la investigación, esperamos concluir a la menor brevedad posible para ofrecer detalles más concluyentes en relación al lamentable hecho”.

Esa menor brevedad se ha convertido en eterna que todavía esperan los familiares de dos productores y vendedores de piñas que nunca supieron lo que fue una transacción de drogas. Sin embargo, la respuesta no se ha producido y nadie fue sometido a la justicia por el hecho.

Las víctimas cayeron abatidas a tiros durante un confuso operativo antidrogas realizado por agentes de la DNCD en la zona norte del Distrito Nacional, desatando indignación y protestas por parte de los comerciantes del Mercado Nuevo, quienes exigieron justicia de manera reiterada al señalar que se trató de un “falso operativo” o error de los uniformados.

El caso generó amplias investigaciones por parte de la Fiscalía del Distrito Nacional y la propia institución antinarcóticos para determinar las responsabilidades penales de los agentes involucrados en el tiroteo.

Del caso núnca se obtuvo respuesta definitiva, a pesar de testimonios de algunos testigos, como fue el caso de Mariano Sánchez Vásquez, hermano de Porfirio Estévez, quien fue una de las víctimas mortales de ese día.

Mariano Sánchez Vásquez estaba con ellos y posteriormente resultó herido y narró a las autoridades todo lo sucedido.

Según su testimonio, alrededor de las 2:30 de la madrugada llegaron varios vehículos rotulados de la DNCD. Los agentes se dirigieron hacia la calle 42 de Capotillo y luego regresaron apresuradamente hacia sus vehículos. En ese momento se produjo una persecución y una balacera.

En tanto, la versión de la DNCD de ese entonces dice que sus agentes habrían sido atacados durante el operativo, incluso desde una posición elevada, y respondieron al ataque.

Mientras, que la versión de los comerciantes y testigos precisa que los agentes regresaban de un operativo y, después de que alguien lanzara una botella contra uno de los vehículos, respondieron disparando contra personas que se encontraban en el mercado.

Lo cierto es que bajo el mando de la actual fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, el Ministerio Público asumió la investigación, con la promesa de hacer justicia.

El entonces procurador general, Jean Alain Rodríguez, ordenó a la fiscal Ramos investigar el caso.

La Fiscalía comenzó interrogatorios para determinar responsabilidades. Paralelamente, la DNCD anunció una investigación interna y puso su comisión de Asuntos Internos a disposición del Ministerio Público.

En diciembre de 2018, Rosalba Ramos reveló que en el operativo habían participado 80 miembros de la DNCD.

La fiscal explicó que no podía someter a los 80 simplemente porque hubieran participado en el operativo y que había que determinar individualmente quiénes habían tenido participación directa en las muertes.

Incluso, se llegó a decir que la Fiscalía habían identificado a algunos de los agentes potencialmente vinculados. Se dijo que los nombres serían dados a conocer cuando existieran elementos suficientes para solicitar medidas de coerción.

Es decir, a finales de diciembre de 2018 la investigación ya había avanzado hasta el punto de identificar posibles responsables, según la propia Fiscalía.

Lo cierto es que dicho avance no parece haber sido lo suficiente como para identificar y procesar a los culpables, puesto que desde el 2018 a la fecha, el caso ha sido prácticamente archivado.

¿Se jugó al olvido tan usual entre los dominicanos? Parece que sí.

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