Fue campeón latino de la OMB, organismo que lo designó Boxeador del Año en 1996 y también conquistó una faja regional por el Consejo Mundial de Boxeo
Después de haber sido dos veces campeón regional y ostentar cuatro títulos nacionales en categorías diferentes, el exboxeador Domingo “Cachorrito” Guillén ha tenido que convertirse en sereno para poder generar los recursos que le permitan sobrevivir, aun en situaciones precarias.
El contraste es evidente. Las mismas manos que durante más de dos décadas se alzaron en señal de victoria bajo las luces del Coliseo Carlos “Teo” Cruz y otros escenarios nacionales e internacionales, hoy empuñan una linterna en la oscuridad de las calles de Villa Juana.
“Cachorrito” Guillén, un atleta que supo lo que es ceñirse fajas nacionales en cuatro divisiones distintas, enfrenta hoy su pelea más difícil, como es la de la supervivencia cotidiana.
Tras retirarse oficialmente de los cuadriláteros en 2014 con un récord de 39 victorias, 34 de ellas por la vía del nocaut, con 17 derrotas y un empate, la vida de Guillén tomó un rumbo distante del reconocimiento y la estabilidad que merecen las glorias del deporte nacional.
Todas las tardes, la emblemática Casa de los Clubes, en el corazón de Villa Juana, se convierte en el refugio del pugilista.
Allí, rodeado del olor a cuero y del eco seco de los sacos golpeados, Guillén instruye a niños y jóvenes que sueñan con emular sus pasos.
El ex múltiple campeón lo hace de forma totalmente voluntaria, sin recibir un solo centavo de compensación.
Sin embargo, cuando el sol se oculta y las puertas de la Casa de los Clubes se cierran, comienza la verdadera jornada de resistencia para el expugilista.
“Luego de finalizar con la práctica de boxeo, me quedo por aquí para cuidar, por la noche, los vehículos de vecinos de la Casa de los Clubes y en la mañana regreso a casa para dormir y descansar”, plantea.
“Le hago un llamado al ministro Kelvin Cruz para que se me nombre como entrenador en la Casa de los Clubes”
La trayectoria de “Cachorrito” no fue producto de la casualidad.
Entre 1991 y 2014 demostró una versatilidad poco común al coronarse campeón nacional en cuatro pesos diferentes: 105, 108, 112 y 115 libras.
Se quedó en su país
Pese a tener oportunidades para asentarse en el extranjero tras su retiro, Guillén confiesa que prefirió quedarse en la República Dominicana con el firme propósito de traspasar sus conocimientos a las nuevas generaciones de deportistas.
Hoy, la figura de “Cachorrito” Guillén encarna el drama que sufren muchos atletas tras el retiro.
Ante esta situación, el “Cachorrito” Guillén extendió un respetuoso llamado al ministro de Deportes, Kelvin Cruz, con la esperanza de que se le otorgue un nombramiento formal como entrenador oficial de boxeo en la Casa de los Clubes.
“No pido privilegios ni regalos, solo quiero la oportunidad de ser contratado formalmente por la labor que ya realizo para alejar a la juventud de las calles y poder sustituir la guardia nocturna de vehículos por un trabajo digno, acorde con mi trayectoria deportiva”, sostuvo.
Hizo una peleaCon presencia de Joaquín Balaguer
Apertura “Teo” Cruz“Cachorrito” Guillén fue protagonista del combate estelar de la cartelera de boxeo con la que el presidente Joaquín Balaguer inauguró el Coliseo Carlos “Teo” Cruz, el 11 de agosto de 1996. El rival del dominicano fue el mexicano Edgar Cárdenas, de quien perdió.




