HomePortadaRed engañó a su familiar y ahora está como soldado en Rusia

Red engañó a su familiar y ahora está como soldado en Rusia

Con 39 años, el equipaje lleno de sueños y el deseo de ayudar a su familia, emprendió un viaje el lunes 7 de septiembre a través del Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) para buscar llegar al territorio más grande del mundo

La ilusión de conseguir recursos para lograr una mejor vida en su natal La Romana, República Dominicana, fue lo que motivó a “Gumbi” a aceptar una oferta de trabajo que lo llevaría a Rusia a realizar labores de ingeniería eléctrica.

Con 39 años, el equipaje lleno de sueños y el deseo de ayudar a su familia, emprendió un viaje el lunes 7 de septiembre a través del Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) para buscar llegar al territorio más grande del mundo.

Pero su viaje a la Federación Rusa no era para ejercer su profesión laboral, era para ser parte de las filas de soldados que van al frente de batalla en la guerra entre Rusia y Ucrania. Lo engañaron y todavía no lo sabía.

La oferta de trabajo era de US$1,800 o US$2,000 y solamente le pedían sus datos, como su identificación y pasaporte. “Gumbi” se mantuvo en contacto con una mujer que hablaba con un acento colombiano y después de cierto tiempo de comunicación llegó el boleto de avión, uno por el cual no tuvo que pagar nada debido a que la supuesta compañía cubrió todo.

Un familiar de “Gumbi”, que decidió declarar bajo el seudónimo de HE, explicó que él dejó la isla caribeña el 7 de septiembre, realizó escala en tres naciones y llegó a Rusia el 11 de septiembre.

“Un amigo le pasó el contacto. Él se comunicó con esa persona, comenzaron a interactuar, le pidió sus datos y le dijo que era una oferta de trabajo como electricista”, indicó con voz temblorosa y resignación.

Al presentarse en la Federación Rusa la mujer que lo guió y le indicó los pasos a seguir no estaba y fue recibido por dos hombres que lo subieron en un vehículo y lo llevaron en un trayecto de siete horas hasta la República de Baskortostán, un lugar ubicado a mil kilómetros de Moscú, capital del país ruso.

“Él ve algo que no le cuadra, pero él no me dio la información hasta los tres días que me dijo que creía que lo iban a enviar a la guerra porque escuchaba personas hablando que no le daban indicaciones claras, solamente pinceladas de lo que podía pasar”, comentó.

Después ocurrió la retención de su pasaporte y la firma de un contrato que confirmaba que fue llevado a Rusia para participar en el conflicto bélico.

De un momento a otro, los anhelos se convirtieron en preocupación y la inquietud en realidad.

“Gumbi” no era el único dominicano en el lugar, ya que le explicó a su familiar que observó a un grupo de diez quisqueyanos que habían sido trasladados desde Bajos de Haina, San Cristóbal, y La Romana.

Una vida diferente

Desde ese 11 de septiembre todo cambió y “Gumbi” ha tenido que pasar por varios entrenamientos antes de ir al frente para pelear en el campo de batalla.

“Se tiene que levantar a cierta hora para unos ejercicios durante el día, también tiene que higienizar la casa donde se encuentra. A las 11:00 de la noche todo el mundo tiene que estar durmiendo”, aseveró la mujer antes de explicar que la actividad física le ha causado un dolor constante en sus piernas.

La poca comunicación también se ha convertido en uno de los males para los dos. Durante sus primeros días podía hablar por mucho tiempo, empero la preparación a la que está siendo sometido los lleva a tener “una comunicación intermitente”.

“Al principio tuvo comunicación fluida, pero le cambiaron el número de teléfono por un número de teléfono de allá. La comunicación es limitada”, dijo con mirada perdida y ojos llorosos.

El pasado 2 de octubre, “Gumbi” inició la última fase de entrenamiento, una que consiste en simular estar en un campo de batalla antes de ir al enfrentamiento armado.

Las cosas también han sido diferentes para ella.

En su rostro se observa como la ilusión se fue, el tiempo pasa y las esperanzas se agotan. Su lenguaje corporal dice que todo está bien; sin embargo, sus ojos expresan que se encuentra en la tranquilidad del desesperado.

Las dificultades las ha enfrentado al recibir apoyo de sus familiares, amigos y miembros de una iglesia a la cual asiste.

“No me han dejado sola; siempre han estado pendiente de mí. Me han llamado, me han escrito. En los momentos más oscuros yo he tratado de alejarme de todo y ellos vienen y me sacan”, comentó.

Ayuda de las autoridades

La joven aprovechó para explicar que ha recibido ayuda por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), quienes han acogido la denuncia y las informaciones relacionadas con el caso.

Otra de las “manos amigas” que han estado para ella son las de Carlos de Pérez, diputado por la Fuerza del Pueblo.

De Pérez habló sobre la metodología de engaño de la red y expuso sobre tres casos de personas de La Romana, una de ellas “Gumbi”.

El legislador, incluso, le envió una carta al presidente Luis Abinader y está a la espera de la respuesta del mandatario. No obstante, HE explicó que se necesita que Abinader comente sobre el tema para conseguir más apoyo.

“Hay otros que han ido sabiendo a lo que van, pero los que han sido engañados se encuentran en una angustia y al no recibir el apoyo adecuado de su país las cosas son más complicadas”, aclaró entre lágrimas.

Mientras ella espera, los minutos, las horas y los días pasan. Todavía espera recibir asistencia para volver a observar a su familiar llegar y tocar la puerta de su casa.

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