Fue más que apropiado que los Cerveceros de Milwaukee festejasen su primer título de la Serie Mundial con una celebración empapada de cerveza, digna de su nombre.
“Hemos tomado demasiadas cervezas durante el desfile”, comentó el capitán y bateador designado Christian Yelich ayer en un encuentro que coronó una fiesta de todo el día con los aficionados. “Me llevé el trofeo a la cara, me salió un ojo morado. Vale totalmente la pena. Es por ustedes. Deberíamos celebrar para siempre”.
Los Cerveceros, un equipo procedente de uno de los mercados más pequeños de las Grandes Ligas, les dieron a sus sufridos aficionados el campeonato que habían estado esperando al vencer el miércoles 4-1 a los Tampa Bay Rays, consagrándose en el Clásico de Otoño en cinco juegos. Fue la primera vez que disputaron la Serie Mundial en 44 años.
Las autoridades de la ciudad de Milwaukee esperaban que unas 400.000 personas asistieran al desfile y a la celebración. (ESPN.com)




