
Por Rafael Menoscal Reynoso
No existe riqueza ni poder por encima de la vida, porque sin vida humana no hay familia, nación, patria ni mundo.
Enfrascarse en una guerra solo por intereses mezquinos, ya sean económicos o políticos, es una locura.
La humanidad sigue impactada por la pérdida de tantas vidas inocentes, y otras no tanto, en los enfrentamientos en Medio Oriente, en donde el gobierno norteamericano quiere sacar músculos tratando de demostrar superioridad armamentista.
Se trata de una serpiente de múltiples cabezas que quiere devorar la paz y el planeta, apoyados por mentes homicidas, nada ingenuas.
Llevar a miles de jóvenes estadounidenses al sacrificio, a tierras desconocidas, y a una guerra que no es suya, es demencial.
Y pretenden expandir la barbarie a Cuba, Groenlandia, Venezuela. Mañana será a España, México u otra nación que no se arrodille.
¡No a la guerra!
¡ES MI CRITERIO!




