Este micronutriente participa en más de 100 reacciones del organismo, interviene en la producción de neurotransmisores y contribuye al equilibrio hormonal. Especialistas advierten que tanto su déficit como el consumo excesivo pueden afectar la salud
Aunque suele recibir menos atención que otras vitaminas, la vitamina B6, también conocida como piridoxina, desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del organismo. Participa en más de 100 reacciones enzimáticas relacionadas con el metabolismo, la producción de energía, el sistema nervioso, el estado de ánimo, el sueño y el equilibrio hormonal.
Especialistas consultados por Vogue, junto con organismos internacionales como la Clínica Mayo, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), coinciden en que mantener niveles adecuados de esta vitamina es esencial para la salud, aunque advierten que la suplementación debe realizarse únicamente bajo supervisión médica.
Una vitamina esencial para producir energía y proteger el sistema nervioso
La forma biológicamente activa de la vitamina B6 es el piridoxal-5-fosfato, una coenzima que participa en más de un centenar de procesos metabólicos. Su función resulta indispensable para transformar proteínas, grasas e hidratos de carbono en energía, además de favorecer la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
La médica Christiane Mensching, especialista en medicina preventiva y geriatría, lamentó que este micronutriente reciba menos atención de la que merece, pese a su importancia en numerosos procesos biológicos.
La Clínica Mayo también destaca que la vitamina B6 contribuye a convertir los alimentos en energía y participa en el desarrollo de neurotransmisores responsables de regular el estado de ánimo.
Influye en la producción de serotonina, dopamina y melatonina
La nutricionista Rhian Stephenson, fundadora de Artah, explicó a Vogue que la vitamina B6 resulta imprescindible para sintetizar neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la melatonina, sustancias que intervienen en el bienestar emocional, la motivación y el ciclo del sueño.
Además, esta vitamina participa en la producción de noradrenalina y GABA, dos mensajeros químicos relacionados con la atención, la respuesta al estrés y la relajación.
Stephenson también señaló que la vitamina B6 contribuye a la síntesis y el equilibrio de hormonas sexuales como el estrógeno y la progesterona, motivo por el que suele incorporarse a algunos suplementos prenatales y de fertilidad.
La evidencia científica relaciona la vitamina B6 con la salud mental
Diversas investigaciones han analizado el papel de esta vitamina en el bienestar psicológico.
Un metaanálisis publicado en la revista Nutrients encontró que la deficiencia de vitamina B6 puede asociarse con un mayor riesgo de desarrollar trastornos depresivos, aunque los investigadores insisten en que la suplementación no sustituye los tratamientos médicos convencionales.
En la misma línea, investigadores de la Universidad de Reading, en Reino Unido, observaron mejoras significativas en el estado de ánimo de los participantes tras varias semanas de suplementación controlada con vitamina B6. No obstante, los autores subrayaron que estos resultados deben interpretarse como parte de un enfoque integral para la salud mental y no como un tratamiento único.
Un papel importante durante el embarazo y el ciclo menstrual
La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) destaca que la vitamina B6 resulta esencial para el desarrollo cerebral durante el embarazo y la infancia, además de contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunológico durante toda la vida.
Por otra parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce que una ingesta adecuada favorece el funcionamiento normal del sistema nervioso y de la función psicológica.
Algunos estudios clínicos también han observado que esta vitamina podría aliviar determinados síntomas del síndrome premenstrual, aunque la evidencia varía según el síntoma evaluado.
Mensching explicó que el síndrome premenstrual puede provocar alteraciones del estado de ánimo, irritabilidad, agresividad, trastornos del sueño y sensación de culpa, por lo que recomienda verificar los niveles de vitamina B6 cuando estos síntomas son frecuentes.
Los síntomas que pueden indicar una deficiencia
Los especialistas advierten que la falta de vitamina B6 puede manifestarse de diferentes formas.
Entre los síntomas más frecuentes figuran:
- Fatiga persistente.
- Problemas de concentración.
- Cambios de humor.
- Irritabilidad y nerviosismo.
- Alteraciones del sueño.
- Neuropatías.
- Erupciones cutáneas.
- Grietas en las comisuras de la boca.
Stephenson añadió que una deficiencia prolongada también puede favorecer desequilibrios hormonales y agravar los síntomas menstruales.
Los alimentos que aportan vitamina B6
Los expertos coinciden en que la mejor manera de cubrir los requerimientos diarios consiste en mantener una alimentación variada y equilibrada.
Entre las principales fuentes naturales destacan:
- Carne y aves de corral.
- Huevos.
- Patatas.
- Legumbres.
- Cereales integrales.
- Avena.
- Plátanos.
- Frutos secos.
- Semillas.
Mensching recordó que el pescado también aporta vitamina B6, aunque señaló que algunas especies pueden contener contaminantes, razón por la que considera preferible recurrir a otras fuentes alimentarias o, cuando exista una deficiencia diagnosticada, utilizar suplementos de calidad bajo supervisión médica.
Más vitamina no significa más beneficios
El requerimiento diario para los adultos se sitúa aproximadamente entre 1,4 y 1,6 miligramos, aunque puede aumentar durante el embarazo o en determinadas situaciones fisiológicas.
Sin embargo, los especialistas advierten que consumir dosis elevadas durante periodos prolongados puede resultar perjudicial.
El NHS alerta de que el exceso sostenido de vitamina B6, especialmente mediante suplementos, puede provocar lesiones neurológicas irreversibles. Entre los efectos secundarios más frecuentes se encuentran el entumecimiento y el hormigueo en manos y pies.
Por este motivo, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el NIH recomiendan obtener esta vitamina principalmente a través de la alimentación y consultar siempre con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplementación.
El seguimiento médico evita tanto el déficit como el exceso
Los especialistas insisten en que la suplementación solo debe indicarse cuando existe una necesidad clínica demostrada.
El control médico permite confirmar una posible deficiencia, ajustar la dosis adecuada y supervisar la evolución del tratamiento para evitar que una corrección insuficiente termine convirtiéndose en un consumo excesivo.
Mantener un equilibrio adecuado de vitamina B6, concluyen los expertos, sigue siendo la mejor estrategia para aprovechar sus beneficios sobre el metabolismo, el sistema nervioso, el estado de ánimo y la salud hormonal sin asumir riesgos innecesarios.




