La partida de Cherito no solo apagó una voz, sino también un símbolo de energía y alegría que trascendió fronteras. Su legado musical sigue vivo en cada canción y en la memoria de quienes lo admiraron
El 24 de julio de 2019 quedó marcado como una fecha de tristeza en la música dominicana. Esa madrugada, el país despertó con la noticia inesperada de la partida de José Jiménez, conocido por todos como Cherito, el carismático líder de The New York Band. Su muerte fue un golpe duro y repentino que dejó en silencio a una generación que había bailado y cantado sus éxitos.
El presentador y productor Domingo Bautista fue quien confirmó la noticia con voz entrecortada, relatando que Cherito había sentido un malestar la noche anterior, tomó algunos medicamentos y no volvió a despertar. “Me informaron que anoche se sintió mal, tomó unos medicamentos y amaneció muerto”, expresó Bautista, reflejando el dolor de perder a un amigo cercano y a una estrella irreemplazable del merengue.
La partida de Cherito no solo apagó una voz, sino también un símbolo de energía y alegría que trascendió fronteras. Su legado musical sigue vivo en cada canción y en la memoria de quienes lo admiraron.
Desde sus inicios como solista en 1995 bajo el nombre de Chery X, hasta su consolidación como líder de The New York Band, Cherito demostró que el merengue podía conquistar escenarios internacionales.
La agrupación alcanzó más de 2.5 millones de discos vendidos, llevando su música a Puerto Rico, Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia, España y, por supuesto, República Dominicana.
Con su carisma inconfundible, Cherito se convirtió en el alma de la banda. Sus presentaciones eran sinónimo de fiesta y su voz se convirtió en un sello que marcó a toda una generación.
A siete años de su partida, la industria musical lo recuerda como un innovador que supo mantener viva la esencia del merengue mientras lo proyectaba al mundo.
Su ausencia dejó un vacío profundo, pero su legado permanece intacto. Cada aniversario de su partida es un recordatorio de su talento y de la huella imborrable que dejó en la cultura dominicana.




