
Por Rafael Menoscal Reynoso
En República Dominicana la educación superior no es obligatoria, no obstante, a través de una carrera universitaria es que un joven o una joven puede tener mayores oportunidades para superarse en la sociedad. Porque el conocimiento es lo que más se valora.
Para una persona de bajos ingresos sostener económicamente una universidad resulta difícil y bastante costoso, en particular las mujeres.
Pese a todo el sacrificio, muchas jóvenes abandonan sus estudios al verse acorraladas por el acoso de profesores que las ponen contra las cuerdas. Ese hostigamiento destruye el esfuerzo de muchachas valiosas provenientes de estratos humildes, de sólidos principios familiares, quienes prefieren truncar su futuro profesional antes que ceder a un asedio que vulnera su dignidad e integridad moral, generando una dolorosa e injusta deserción académica.
Las autoridades educativas deben afrontar esa perversidad, con firmeza y sin vacilación.
¡ES MI CRITERIO!




